domingo, septiembre 14, 2008

Me pregunto si se está acercando otra ruptura en la continuidad de los parques, perdón, que se me va el Cortázar, quería decir, en la continuidad de esta rutina. Y es que no sé cómo prepararme.

Porque claro, ha sido muy poco tiempo.

Incluso para que me dé pena. No sé si para llegar a echar de menos.

El caso es que también tiene su punto de pereza porque uf otra vez esos nos vemos, nos llamamos, pásate, no perdamos el contacto. Sí, claro, sí, pues claro que sí, hombre. Sin ninguna duda.

Pero no.

Yo sí lo recordaré.

Hasta que de tanto rozar el viento termine por erosionar cada detalle. Y un día habré olvidando sus nombres primero y luego, sus caras. Y mucho después encontraré una foto perdida y durante unos minutos me preguntaré quiénes son esas personas. E incluso llegaré a plantearme si la foto es un error y no me pertenece.

Lo que sí tiene su puntito de vacío así en plan vértigo es pensar qué pronto qué pronto qué pronto desapareceré para ellos. Y seré un pensamiento fugaz, como si fuera un sueño de hace mucho. Alguien que pasaba por allí. Y ese vacío es como un miedo pequeñito que duele en el estómago.

sábado, septiembre 13, 2008

Leo los efectos del Prozac en un libro y me pregunto si alguien me lo está suministrando sin que me entere.

Las cosas no tienen tanta importancia. No me queda más que dejar que el tiempo pase soplando y moviéndome el pelo suavemente y disfrutar de los olores que trae. El ciprés amargo del patio de mi colegio, el asfalto mojado de la ciudad sucia, el calor en la lengua de las mañanas con café, el aleteo de las hojas que van cayendo, sin que pueda ni deba hacer nada; aunque a veces casi cueste.

jueves, septiembre 04, 2008

Lo de esta noche ha sido como para volver loco al analizador que lo desanalice buen analizador será (léase "loquero titulado").

He soñado que encontraba el blog de alguien conocido, más bien las copias de los posts en papel. Y con gran cargo de conciencia y una mariposa king size en la barriga, me anotaba la dirección y leía a grandes bocados, ahogándome.
Está mal está mal está mal...

Y me pillaba. Y tenía razón en enfadarse. Y etc. Que no es que seamos amigos, pero ya quién se fía.

Me he despertado aliviada.

Acabo de recibir por error un mail personal de este chico, que no iba dirigido a mí. No lo he leído, claro.

De esta me compro un pañuelo con moneditas colgando y monto un tenderete en el Rastro.

Acabo de darme cuenta.
Últimamente sólo hablo de curro de curro de curro.

15 madrugones
26 días

y luego veremos.

lunes, septiembre 01, 2008

Tengo un calendario de esos en los que puedes escribir algo en cada cuadrado. Feo, pero útil.

He dibujado un pájaro volando el 1 de octubre. Todas las mañanas anoto despacito en el casillero correspondiente cuántos madrugones me quedan y, separado por una línea, el número de días naturales.

martes, agosto 19, 2008

El costi y yo tenemos una vecina de esas de toda la vida. Lo que se dice una vecina-vecina. Señora mayor con rodete y gafas de esas de culo de botella de champán con la que te mira y osstia tú ¡una lechuza! Ain no, uf, perdone doña Encarnita, cómo está usté.

Doña Encarnita te cuenta cómo está ella... y su marido, y su hijo el mayor, que trabaja de contable, su hija la mediana, que debe de ser la hija no deseada porque la nombra na y menos, su hijo el menor, que hay que ver qué pintas lleva y eso que es aparejador, el loro de la vecina de enfrente, un primo suyo de Valencia, su familia y, así por resumir, todo el bloque donde vivimos y familia lejana. Podríamos decir que esta vecina-vecina es lo que viene a llamarse una cotilla-cotilla. La buena señora es, además, la presidenta, así es que hace lo que le sale del rodete pero aquí nadie dice esta boca es mía contentos como estamos y hasta felices de que alguien se encargue de buscar presupuestos, contratar todo tipo de reparaciones y servicios y demás tareas coñazo de las que todos huímos como de la peste.

Doña Encarnita le riega la plantas a Manoli cuando se va, sabe cómo tiene puesta la casa Pepita y no quiere que se haga obra en el cuarto del sótano para hacer taquillas mini trasteros por si "viene gente rara extranjera de esa alquilada y a saber qué mete". A las primeras de cambio un día se me coló en casa y por poco si no tengo que sacarla a escobazos. Ahora cada vez que ve a minibere se vuelve loca y ya es la repanocha.

Pero como bien dice el refrán, si no puedes con ellos, únete a ellos, así es que también cuida del pececito de minibere cada vez que salimos de viaje.´

Por eso, el sábado por la mañana, a riesgo de que acabase por limpiarnos la casa por eso de hacernos el favor y echar un vistacillo, la llamamos para que nos hiciera el favor de avisar a un cerrajero pensando que el sábado por la mañana la puñalá sería menos grave que sacar a un señor de su cama un domingo a la 1 de la madrugada. Encarnita tomó nota, llamó al cerrajero, nos llamó a nosotros, que no podría venir, me contó su vida, llamó a otro cerrajero de confianza, que vendría el domingo por la noche, que estaba de puente. En fin.

A la media hora, otra vez Encarnita nos llama. Y esta señora de mil años como poco, con sus gafas de culo de botella de champán y su rodete mal puesto me cuenta que ha cogido una radiografía ya sabes de cuando fui a que me mirasen la rodilla que claro como me dolía con la reuma... Y NOS HA ABIERTO LA PUERTA EN UN PIS PAS. Toma ya.

He venido escorromoñá con tanto peso, pero no he podido menos que traerle dos paquetes de kilo de sobaos y dos quesadas como dos soles, ea.

Doña Encarnita, wilofiu.

domingo, agosto 17, 2008

Sin conexión a internete estoy. Y no acabo de decidir si colocarle un pañito de croché al portátil y usarlo de bandeja o si ponerle una cadena e intentar venderlo como el último grito en colgantes latino-hiphoperos, dado el tamaño que llegan a alcanzar y la poca relación entre el susodicho colgante y su portador (¿¿brooklin?? un medallón de un palmo colgando de un chico que no sabría colocarlo en un mapa ni aunque le fuera en ello la discografía completa de los últimos latin powers dulse amol del momento).

Pero que derrapo, me disperso, me puede la palabrería y el chorreo verbal.

El caso es que, después de ordenar las fotos, escuchar música, jugar al Mahjong y escribir tres posts del tirón sin poder publicarlos: me aburro. Afú. Y cuando me aburro me da por comer. Y los sobaos pasiegos de verdá están que te mueres... El Macho: los mejores del mundo mundial.

Mira por donde, voy a comerme uno. Ñam.

Menos mal que nos marchamos hoy que si no iba a tener que cambiar lo de "Bereni-C desatada" por "Bere-bola" o "Rodandovvoy-rodandovengo".

viernes, agosto 15, 2008

Madre qué sueño. El lavavajillas lo acabé poniendo a la 1 y pico. Es lo que tienen jugar al Mahjong mientras se escucha a Antonio Machín y se desvaría por gtalk hasta el punto de que la mismísima reina del surrealismo (hola, amol, ptú) me pregunta si me he tomado algo. En fin, que hice todo lo posible por posponer el momento maleta.

Otros "efectos secundarios" (léase consecuencias) de, en palabras de mi señora madre, tenerlo que me lo piso, es que si ya de por sí soy despistada y tengo una memoria de pez increíble, al ir a cerrar la puerta no he podido encontrar las llaves. ¿¿Pero cómo?? ¡Si estaban aquí, si las tenía controladas! No puedo esperar más, voy a llegar tarde. Me he quedado frita y me he levantado a la hora a la que supuestamente debía estar sentadita con mis tostadas y mi cola cao (lais) haciendo tiempo antes de salir pal metro. El salto que he dado de la cama hacia la ducha ha sido digno de el mismísimo Cordobés y su famoso idem  de la rana. Creo recordar que me he duchado (al menos sigo teniendo el pelo húmedo), eso sí, no podría asegurar que si con gel de baño, pato W.C. o crema hidratante.

¿He dicho ya que todo lo dejo para el último momento? Pues sí, no he podido no he podido no he podido (es que lo he intentado tres veces) meter en el aipos (que es como se llama ahora el ipó de toa la vida desde que tiene uaifai y lo ha diseñado Evax ultra) los capítulos de Little Britain que iban a amenizar mis cuatro horas y pico de tren. A tomar por culo, he metido el portátil en el bolso y tira millas.

Y bueno, como iba diciendo ¿¿pero cómo narices se ha hecho la hora que es?? Joderquevoytarde joderjoderjoder. Osssstia las zapatillas, el libro, la cabeza... ah, que esa la llevo. JODERJODERJODER ¿¿y las llaves?? A tomar por culo (una que es así de de viciosa y repite): cojo las llaves de repuesto y cierro la puerta, que suena como BLAM, como... a ver si sé describirlo... como "jodida tonta acabas de cagarla con todo el equipo". Pero yo no descifro el mensaje que acabo de recibir hasta que meto las llaves de repuesto en la cerradura y... no entran... Como en las pelis de crímenes veo un flashback con el momento iluminación sanagustiniana que me revela el pasado y el sentido de la vida: me he dejado puestas las llaves POR DENTRO.

El domingo volvemos el costi y yo a las 12 de la noche... Lo que se va a reír el señor cerrajero contando los billetes según tarifa "te saco de tu cama a las tantas y te vienes de urgencia a abrirme la puerta con una radiografía mientras espero con mi mejor cara de gilipollas y la mejor cara mezcla de cabreo y resignación del costi".

¿Lo mejor? Que juro que no he aprendido y voy a volver a dejarlo todo para el último momento, que lo sé, que es más fuerte que yo.

En fins...

La cabra tira al monte. Creo que esta sería la frase adecuada si tuviera que definir mi vida con una sola sentencia.

No recuerdo una sola vez en la que no haya pospuesto algo obligatorio que no tenía ganas de hacer. Ordenar, limpiar, ducharme, llamar a gente por teléfono, leer, leer y leer, jugar en el ordenador, jugar con la consola, cortarme las uñas, pintarme las uñas, escribir cartas, quitarme el esmalte de uñas... lo que sea. Lo que sea para luego terminar lo debido a trancas y barrancas, sin dormir, apurando hasta el último segundo.

Mañana me levanto a las 5 para coger un tren. En la maleta debo llevar ropa para minibere para una semana y para el costi y yo para dos días. La de cosas que he hecho desde que llegué casa, oye... menudas ojeras voy a llevar mañana.

miércoles, agosto 06, 2008

Hoy estoy tranquila. Qué raro. Trabajo sin respirar casi. Levanto la cabeza y es la hora de marcharme. Sólo me he levantado para ir al baño dos veces y para comer. El resto ha sido sacar curro sacar curro sacar curro como el que golpea golpea golpea. Un día más lo urgente ni siquiera puedo terminarlo.

En el metro me hablan con calma, voz bálsamo. Hay gente camaleónica. Un minuto una persona y a solas otra distinta. Ahora es la voz que escucha.

Agosto es el paraíso. El metro está medio vacío y hay asientos en todas partes. Hace fresquito. Me quedo sola abanico en mano.

En casa me espera minibere para contarme mil cosas que no entiendo y llenarme de besitos babosos. La alegría se me pega a parches hasta que el cansancio casi parece una música que se oye de lejos.

Creo que esta noche, por fin, voy a poder desconectar.

domingo, agosto 03, 2008

¿Estar oyendo a la britniespiars a esta hora es síntoma de que el Valium ya me hace efecto? Porque yo pensaba que era relajante muscular y ansiolítico. O eso, o necesito ayuda seriamente. XD

Me gustaría tener el tiempo para leer sobre los mecanismos que pone en marcha nuestro cerebro para superar cierto tipo de situaciones.

2:24 Hace una hora que me he tomado un Valium. Estoy empezando a pensar que debo de haberlo confundido con una gominola. Ni estoy relajada ni tengo pizca de sueño. En la cama doy vueltas y no hay forma. No estoy segura de si se me está pasando la angustia, llevo un rato haciendo diferentes cosas para no pensar.

He puesto el lavavajillas. Me asomo al patio. La vecina de al lado tiene entreabierta la cristalera. Veo su gata. Está despanzurrada sobre una caja de cartón. Me mira. Mi vecina canturrea a lo lejos bajito algo que suena como "a dormir a dormir". Qué mal canta.

Maldito calor.

No sé por qué, escribir listas me calma. Reorganizo mi vida en unas líneas, quiero pensar que tengo cierto control.

1. Regar las plantas

2. Arreglar el armario

3. Poner una lavadora

.

.

.

Cuando veo que la situación se me va de las manos, escribo listas. Un estado de nervios enfermizo me impide dormir. En estos casos la solución es dejarme embargar por la tendencia febril al orden y a arreglar todo lo que no he arreglado en años. Pero son las 2:30 ¿qué puedo hacer a esta hora?

Maldito trabajo.

sábado, agosto 02, 2008

Del siempre interesante blog de Luis Alfonso Gámez dedicado al pensamiento escéptico Magonia, os dejo el enlace a un artículo que habla sobre la lectura fría [...permite hacer creer a un individuo que uno sabe de él algo que en realidad no sabe, a partir de lo que el mismo sujeto dice, de su aspecto y de generalizaciones que encajan como anillo al dedo en el 99% de la gente...], habilidad de la que se aprovechan charlatanes, adivinos, espiritistas y gentuza de esa calaña para timar al personal.

Este tipo de timos siempre hacen que me haga dos preguntas: ¿cómo se pude ser tan incauto para dejarse engañar así? y ¿cómo se puede tener tan poca vergüenza para jugar así con los sentimientos y esperanzas de la gente para lucrarse?

El artículo se titula "Espíritus en el plató".

martes, julio 29, 2008

E inauguramos esta nueva sección de Recetas de la Awela con un truqui [madre, cómo ODIO la palabra "truqui" de cachi guay piruli boquita de piñón soy taaaan buen rollito...] de lo más sencillo y efectivo: cómo ponerse moreno en un pis pas mirusté endevé. Començons:

 

INGREDIENTES

1 Bote de crema hidratante corporal (mejor si es de esas que va bronceando gradualmente y que no sirven más que pa ponerte amarilla pasado un siglo)

1 Bote de Cola Cao Light

2 Manos de mantequilla/merengue

 

INSTRUCCIONES

1. Levantarse pa ir al curro con la legaña puesta

2. Darse una ducha (la higiene es importante, pero si no se ducha uno también se le pegará el moreno, atentos a las instrucciones).

3. Embadurnarse de crema hidratante con la vana ilusión de que el color blanco lechoso, también conocido como "peo mono" [N.del T.: pedo de mono] puede convertirse en un bonito dorado si uno se embadurna con fe y devoción.

4. Oír los gru-grus mañaneros tocando "El Danubio Azul" ("Paquito Chocolatero" puede valer igualmente) y dirigirse a la cocina a desayunar.

5. Abrir el bote de Cola Cao Light y darse cuenta de que tiene poco contenido y compacto. Decidir que lo mejor es taparlo bien y agitar el bote cual maraca de Machín [N. del T.: léase "mamá-tirita"], coctelera como en la peli de tomcruiss o epiléptico mañanero.

6. Darse cuenta de que la tapa no estaba bien colocada.

7. Comprobar que un fino polvo marrón cubre a parches gran parte del cuerpo, y que dicho polvo está como soldado a la pringue de la crema (ver punto 3).

8. Decidir si echarse a llorar o cantar "Mami qué será lo que quiere el negro"

 

Yo no lloré. Me pregunto qué pensarían los vecinos a las 7 de la mañana...

sábado, julio 19, 2008

Que cuanto peor es menos lo hablo.

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Qué asco de calor y de verano.

lunes, julio 14, 2008

Empezar un libro. Porque está ahí, sí. Y si lo tengo es porque me ha gustado el título, o la portada, o su reseña en una revista. Normalmente, no suelo leer libros que me regalen. La obligación de leerlos en función de los gustos literarios del que regala bloquea cualquier deseo de abrir tan siquiera la tapa. Claro que hay excepciones, pero eso es otro tema.

Empezar un libro. Acariciarle el lomo, oler su contenido, hacerme a la idea. El miedo. Y si no me gusta, y si es un bodrio, y si. Y si remueve cosas que no quiero remover, y si es una estupidez o un insulto a la documentación, la lógica, la traducción, lo que sea. Menudo cabreo, menuda pérdida de tiempo. Algún encuentro he tenido en los que el susodicho taco de hojas no ha salido volando por la ventana porque me he contenido.

Voy a iniciar una nueva lectura. Esto es entre tú y yo. Sobre mi mesilla o en la estantería. Ahí. Pasan los días, las semanas, los meses. Incluso los años. No me acabo de decidir, no. Hasta que un día me lanzo y me obligo a pasar de la primera página, a superar la pereza de conocer a los nuevos personajes, a hacer el esfuerzo por sumergirme en un algo que por ahora es lo desconocido.

Hasta que un día me lanzo y... Me gusta, me fascina, lo devoro. Ya sólo me quedan cuatro o cinco páginas. Tengo que parar. Se acaba. Y luego sé que vendrán otra vez el vacío, la pereza. Paladeo su olor, el tacto de las páginas, intento postergar lo inevitable. Cerrojo y fin. Quedarme como un pasmarote ante la última página, sin querer creerme que eso es todo. Este libro fue impreso en los talleres... patético. Se acabó pero yo sigo buscando. Hasta que me doy por vencida y doy la vuelta a la puerta definitiva, contraportada y ruido de pared que se sella.

Aquí estoy justo antes de. La historia de Firmin no promete un final feliz. Pobre rata. Pero yo no quiero dejar de leer, ni separarme de Firmin. Pero quiero saber, pero si sé, se marchará y ya no habrá más rata ni más monólogos de rata. No creo que busque más obras del mismo autor ¿para qué? ¿para desengañarme una y otra vez de la desgracia de que el primer libro que leí de García Márquez tuviera que ser, precisamente, Cien años de soledad y que todo lo posterior me dejara un hambre voraz por su surrealismo mágico nunca vuelto a encontrar? (sí parecido, no igual). Ahí se quedaron Meme, Amaranta. Y en otros libros, Sophie, Lolita, Charles Ryder, Alicia, Horacio Oliveira, Dorothy, Harry Potter, Trul y Clapaucio, Alfanhuí y tantos más. Tuve que despedirme de ellos como quien se arranca una tira de cera de las piernas rasssssssssssssss, sin querer, por obligación. Quedándome así como coja o huérfana durante un tiempo. Sabiendo que ahora me toca llenar el hueco y dándome TANTA PEREZA empezar otra búsqueda.

Alguna vez he pensado en no seguir leyendo. Y ya está. Ahí se queda Firmin, sé que sigue contando su vida, sé que está ahí vivo. Pero no soy capaz.

En fin. Voy a leerme el último capítulo. Firmin, allá voy.

domingo, julio 13, 2008
Sed

D. tiene una sed terrible, tipo cartel de 7eleven: nunca se apaga.

D. va a la piscina una vez por semana, toma dos litros de agua al día, sobre su mesita de noche -cómo no- Agua, de Joaquín Araujo.

Le gusta caminar bajo la lluvia y sentir cómo se le pega el pelo a la cara, cómo le va pesando la ropa. Son cosas que le hacen sonreír.

Pero sed ¿de qué?

D. navega, saborea, compara marcas de agua y no cambia la suya por otras. Ha probado a leer, viajar, escribir, comprar compulsivamente, emborracharse hasta perder el sentido, correr con los ojos cerrados. Y... nada.

Sus tripas son una esponja, la magdalena del chiste, un colador, un tamiz, el desierto lunar. D. se consume y, mientras tanto, gasta todo el dinero que gana en beber.

Puede que D. no necesite agua, puede que ni siquiera tenga sed de ella. A lo mejor de lo que tiene sed es de la propia sed y así, claro, quién puede saciarla.

viernes, julio 11, 2008

Pero pero pero ¿¿¿DE VERDAD LOS ANUNCIOS CON GENTE BAILANDO Y CANTANDO SIRVEN PARA ALGO QUE NO SEA QUE TE ENTREN GANAS DE MATAR A LOS PUBLICISTAS SUBNORMALES Y DE NO USAR ESOS PRODUCTOS NI QUE TE PAGUEN POR ELLO???

Son ridículos, patéticos, no hacen ni puta gracia, te quitan las ganas hasta de fumar. Desde el del aceite la Masía hasta los de Dan Up. No sé cuáles me dan más rabia, si los de gente disfrazada que pretenden ser divertidos o los de bailarines con sonrisa de dientes apretados y ojos abiertos de par en par que dan ganas de partirles la cara a puñetazos.

Losodiolosodiolosodiolosodiolosodiolosodio.

P.D.: No me vengáis con que aún recuerdo el de la Masía, odié tanto el anuncio que desde entonces no he vuelto a comprar el aceite.

lunes, julio 07, 2008

En pleno mes de julio. Sí.

Adoro el sol de invierno. Hace frío pero calienta, es agradable, es una caricia en la piel. Es sonrisa, bienestar y picorcillo TAN suave.

Increíble. Tres de la tarde, salgo de comer. Dentro hace un fresquito estupendo y yo soy muy calurosa pero entonces... el sol, así, de repente. Me paro. No me había dado cuenta de que tengo los dedos de los pies fríos fríos fríos. Hay un espacio entre los edificios donde el sol cae a plomo. Me siento en la acera, me quito los zapatos, me froto los dedos entre sí. Es un sol de invierno. Porque hace casi frío en ese tramo desolado, porque siento que me trepa el sopor como cosquillitas en las piernas y casi oigo pop pop pop cómo me van saliendo las pecas a ambos lados de la nariz.

Cierro los ojos y cae sobre mí una lluvia de luz como un velo de caricias mientras suena el Under the Bridge de los Red Hot Chili Peppers.

Soy feliz.

domingo, julio 06, 2008

Bueno pues... he tenido que dejar el aerobic y la natación. Tengo una contractura en la espalda gracias a la cual no puedo estar sentada mucho tiempo. Ni os cuento los numeritos en el curro. Y es que también tengo la suerte de que hago el trabajo de una compañera que está de vacaciones, así es que mejor nada de baja y más con un contrato temporal (y más con la jefa que me ha tocado, no quiero contar nada más).

Tengo tal volumen entre mi propio trabajo y el de mi colega que me despierto varias veces por la noche con taquicardia y faltándome el aire.

Estoy volviendo a comer con ansiedad y tragando sin masticar. Afortunadamente, no tengo mucho tiempo de comer y, cuando no estoy currando, siento un impulso casi irrefrenable por no estar quieta. Esta mañana a las 9 ya había recogido la cocina, puesto una lavadora y me había duchado esperando a que minibere se despertara para llevarla al parque. He dormido poquísimo y aún así me he pasado el día recogiendo la casa, he arreglado un perchero... En fins. ¿Lo bueno? Que en cuanto me tumbo en el sofá (no soporto estar sentada) me duermo. ¿Lo malo? Que estoy agotada pero no puedo ni parar ni dormir más de dos horas seguidas sin despertarme angustiada.

Lo único que me anima, aparte de los besos babosos de minibere, es la idea de que en septiembre se me acaba el contrato. Y lo digo totalmente en serio.

Así estamos. Seguiremos informando.

Pss pss sgueme
Bereni-C reloaded

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