domingo, diciembre 20, 2009

¿Alguien sabría decirme cómo es el color rojo pasión?

Acera del cole, 7:30 de la mañana. De pronto, oigo una vocecita que viene de menos de un metro del suelo:

- Mamá ¿qué hace ese gilipollas ahí subido? –dice Minibere señalando a un señor que está en un andamio.

El color de mi cara en ese momento, ese, exactamente, es el color rojo pasión.

Nota mental: dejar de decir tacos delante de la cotorra.

Nota mental 2: dejar de decir tacos todo el rato.

Nota mental 3: a la mierda, mejor me coso la boca.

viernes, diciembre 18, 2009

¿Cómo saber el momento adecuado para cada cosa? Muy fácil, sólo hay que tener un poco de perspicacia y grandes dotes de observación.

Por ejemplo:

Fieshta infantil de mocos de 3 años. Coges a tu hija, le limpias el chocolate de la boca y la sueltas a que siga corriendo mientras le dices: hala, hija, ya estás limpia, a tomar viento.

Si durante los siguientes 10 minutos hay una horda de niños corriendo por el local y gritando A TOMAR VIENTO, A TOMAR VIENTO ante la atónita y poco amable mirada de los cien mil pijo-padres que asisten al evento, ESE es el momento para decidir empezar a cuidar el lenguaje. O para graparse el labio de abajo al de arriba.

Ni que decir tiene que lo de la perspicacia y las dotes de observación son dones que, entre los múltiples que tengo, el Señor (señor azar genético, entendámonos) no tuvo a bien concederme.

jueves, diciembre 17, 2009

Descubrí las listas de pros y contras en una terapia de grupo para dejar de fumar (que, por cierto, no funcionó entonces). Gran idea. Me ayudan a ordenar mi siempre difusa mente, tan caótica y falta de lógica como los cajones que me pertenecen.

Hoy voy a hacer una lista de los aspectos positivos que tiene mi actual curro.

1. Como por 3 euros.

2. En el comedor ponen a menudo coles de bruselas y brócoli, que me chiflan.

3. Del comedor me llevo cada día un envase monodosis de miel para que Minibere se lo eche a la cuajada (y pringue los dedos, de paso).

Y ya.

Lo cual hace que me plantee: ¿debería dejar la facturación y pedir un puesto en el comedor como pinche o algo así?

martes, diciembre 15, 2009

Si tenéis lumbago no, repito, NO cojáis en brazos a ninguna minibere de 13 kilos, NO salgáis a la calle con un frío que pela a buscarle material para un disfraz de estrella y, por dios, evitad tender lavadoras.

Si no seguís estos sencillos consejos, os arriesgáis a no poder quitaros nada de lo que llevéis de cintura para abajo al llegar a casa sin sufrir grandes dolores pupita socorro (hasta el punto de plantearos seriamente si llamar a la vecina para que os quite el vaquero) a andar como un pingüino intentando no mover mucho las caderas (ja ja y ja) y a que os miren como un bicho raro cuando bajéis los tres escalones de una tienda al grito de AY AY ¡AY!.

De nada.

lunes, diciembre 14, 2009

Señor, tú sabes que yo no creo en ti, pero nunca se sabe.

Ya sé que me he pasado todo el verano diciendo por lo bajini cosas como: la Virgen, qué calor hace; por dios, que se acabe ya el calor; dios mío a ver si llega el invierno, etc etc.

Pues bien, dios, Virgen y todos los santos: ¡era una simple forma de hablar!

Si estáis ahí arriba (o donde sea) y me estáis escuchando: vale, vale, me arrepiento de lo que sea pero, por vosotros ¡subid la temperatura unos graditos que tengo congelao hasta el carné de identidá!

Agradeciendo la atención y sin otro particular, os saluda atentamente,

Bere, mi carambanito que hace de nariz y el cubito de hielo en forma de niña que he dejao esta mañana en la puerta del cole.

sábado, diciembre 12, 2009

Hoy ha sido el cumple de una niña de la clase de Minibere. Disfraz opcional. Y como a la moco y a mí nos gusta más un disfraz que a un tonto un lápiz, allá que iba mi Blancanieves de menos de un metro, feliz como una perdiz.

En la fiesta había otras 4 Blancanieves más [pero la mía era la más bonita, POR SUPUESTO]. Es lo que tiene que apenas haya disfraces para niños de 2-3 años. Los de bebé les están pequeños y son más de pollito, etc. y los de niño es difícil encontrarlos por debajo de la talla 4. Y por 25 pesetas, adivinad cuál era el único disfraz que encontré que le fuera bien a Minibere. Sasto.

Ha sido un poco rollo y más con lo timidísima que es esta hija mía (qué poquito se parece a mí). Pero se ha animado mucho con dos cosas:

1. Cuando les han pintado las caras. El animador le ha preguntado: ¿Y a esta Blancanieves qué le dibujo, una cara de princesita? Y Minibere ha contestado: No, yo quiero una barba (sic). El pobre hombre se ha quedado un segundo así con la risa congelada, me ha mirado y me ha preguntado que qué hacía.

2. Cuando han hecho figuras con los globos. Esta vez la pregunta ha sido: ¿Y qué va a querer esta princesita tan linda? ¿Un corazón, un perrito, una flor? Y ella le ha espetado: ¡Que no! ¡Que quiero una espada!

Lo siguiente ha sido inflar a espadazos a su Rafa de su alma, menos mal que el arma era de goma (o látex o de lo que sea que estén hechos los globos).

A ver si pa la próxima fiesta le consigo un disfraz de pirata, que me da que la versión barbuda y espadachina de Blancanieves se va un pelín del cuento original.

viernes, diciembre 11, 2009

Mira que me he cabreao veces con él y le he llamao de todo: desde gilipollas a mierdacacharro pasando por cualquier posible matiz en el tono y volumen.

Pues bien, tenía que pasar: se ha cabreao y me la devuelve. Esta es la palabra de verificación que me pide blogger para publicar un comentario:

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Es la primera vez que me insulta un ordenador, así, motu proprio. Y encima en guiri, tócate los… Ya se podía haber buscado algo más elegante, yo qué sé, señorita de vida alegre o de moral distraída.

¿Pues sabes lo que te digo? Que.. que… ¡rebota rebota y en tu culo explota!

jueves, diciembre 10, 2009

Como siempre que sueño contigo, durante un intervalo cortísimo siento el alivio de haberte recuperado. Unos segundos apenas y me encuentro tumbada en la cama. Y el hecho de reconocer que es sólo un sueño me pesa a la altura del aire y me cuesta un poquito respirar, como si tuviese pitos por un catarro.

Como siempre que sueño contigo, se me pasa el enfado y te echo de menos tanto que que no sé cómo manejarlo. Vuelvo a pensar excusas para todo y me empiezan a parecer plausibles, aún sabiendo que no debo hacerlo. Y la sorpresa desagradable de que no he superado nada porque al mínimo roce se me cae la careta de “has elegido ese camino, no ha sido mi decisión” y bla bla bla.

Como siempre que sueño contigo, no te recupero del todo. Siempre pasan cosas extrañas y hay algo que no acaba de funcionar, pero es un comienzo. Y luego me doy cuenta de que no hay nada de nada: ni comienzo ni final. Porque si hubiera habido un final, las cosas serían distintas, pero no así. Sin razones ni despedidas de puertas cerradas.

Como siempre que sueño contigo, me pregunto cómo estás y espero de corazón que mucho mejor que la última vez que hablamos. Y lamento que esa conversación se viese interrumpida por mi estúpida migraña. El zumbido en mi cabeza hasta no soportar más el dolor y tener que colgar para irme al baño a vomitar preguntándome si era posible dejar de oír tu voz extraña, si te volverías a acostumbrar a la mía, si volveríamos a compartir tartas de chocolate y de queso con frambuesas. Como en esa foto en plena carcajada de felicidad que es como siempre te recuerdo.

Como siempre que sueño contigo, me da una pena enorme que mi hija no te conozca y que yo no conozca a la más pequeña de los tuyos. Que no jueguen juntos y que no veas cómo ha crecido mi bichito después de tanto miedo y tanto apoyo por tu parte, cuando parecía que tampoco iba a salir adelante. Y es que justo desapareciste cuando ella llegó.

Como siempre que sueño contigo, vuelvo a considerar la posibilidad de llamarte durante algún tiempo. Y cuando caigo en la derrota, en los para qué, en los intentos fallidos, es como despertarme tumbada en la cama. Ese dolor que ya no duele pero que es seco y se me agarra a la garganta. Y me siento un poco más sola y un poco más lejos.

Como siempre que sueño contigo.

miércoles, diciembre 02, 2009

No sé qué tiene esta niña que ya en la guarde tenía novio (Enol) al que cambió al poco tiempo por Luis. Y había que verle la cara cuando le nombrabas a alguno de los dos, según tocase. Una sonrisa de oreja a oreja y se escondía.

El último año de guarde, en el parque, nos encontramos alguna vez a Juan, que estaba todo el rato dándole juguetes, intentando cogerla de la mano y, alguna vez, tratando de darle un beso. Y ella que nones.

Ahora ya va al cole.

Es verla y Rafa corre que se las pela a cogerla de la mano o a darle un beso. Con tres añitos ¡son tan monos! Ella, arisca, le aparta la cara.

- Rafa quiere ser mi amigo, pero Yago me ha dicho que no quiere que sea su amiga, así es que yo no soy amiga de RafaYo soy amiga de Yago, de Mauro y de Carmelo. [Sí, vaya nombrecitos, sí].

Tomayá, con dos cojones y un palito. A las demás niñas deben de tenerlas encerradas en un armario, porque para mi hija parece que sólo existen los niños.

Rafa, por su parte, le dice a su madre que Minibere es su novia, pero que le pega.

Minibere dice que Rafa le pega a ella y que a Rafa le pega Daniel.

Axel, que el otro día se hizo pis, les pega a todos.

Y todavía me preguntan por qué, habiendo estudiado magisterio, no he ejercido nunca. No, gracias, creo que prefiero hacer algo menos estresante, no sé, trabajar en una central nuclear manejando material radiactivo, desactivar bombas lapa o sofocar incendios. Ya sabéis, algo tranquilito y sobre lo que se pueda tener algún tipo de control.

domingo, noviembre 29, 2009

Y es que eso es mi casa desde que Minibere empezó a hablar. Que ya sé que los niños de cada uno son los más monos, los más guapos, los más graciosos… Lo que pasa es que, si como ha sido mi caso, no has tenido apenas contacto con niños pequeños desde que lo has sido tú mismo, hay cosas que te dejan tal que entre poner esta cara O_o y el descojone.

La última, ayer. Estábamos jugando con plastilina cuando hizo un fideo-rulo gordo. Ain mi niña, que está hecha una artista. Modo madre con cara de atontada sonrisa bobalicona ON:  ¿Qué es eso, hija? ¿Una serpiente o un gusano?

- Mamá ¿es que no lo ves? Pues qué va a ser: ¡un pito! ¡Cuidado que se hace pis en la mesa cuidado cuidado!

…sin comentarios…

miércoles, noviembre 25, 2009

Minibere está aprendiendo inglés en el cole, miratú, con tres añitos. Debe de ser pa verlos.

El día que llegó cantando “hello teacher, how are you, nice to meet you, and you too” haciendo gestitos y pronunciando “too” como “chu” y lo demás casi correctamente, su padre y yo nos miramos con lágrimas en los ojos –snif- ain nuestra niña de nuestra alma.

Lo siguiente fue enseñarnos lo que estaban aprendiendo esa semana. Minibere se señaló un ojo y luego el otro diciendo: uan end chú, uan end chú (snif, ain). Luego, se señaló las orejas, primero una y luego la otra, diciendo: uan end chú, uan end chú (doble snif ain). Después nos miró sonriendo y nos dijo: papá, mamá ¿véis? orejas se dice en inglés igual que ojos.

Ayer volvió entusiasmada cantando el nuevo villancico que está aprendiendo y que dice tal que: yingol bels, yingol bels, yingol ORZOWEI…

En fin, pero en matemáticas seguro que va a ser un hacha, que lo sé yo…

martes, noviembre 24, 2009

Ayvalaostia qué frío hace de golpe y porrazo. Con lo calurosisísíma que soy y hasta me duele la nariz de frío.

Y lo caro que sale el invierno, leñe. Me he dejao en El Tijeretazo Británico (sí, me gusta y sí, es a lo único que llego a tiempo al tenerlo al laíto del curro) un cojón entre zapatillas de felpa, leotardos pa minibere y calcetines doble grueso. Bueno, a lo mejor ha contribuido un poco a ese cojón el desodorante que también he cogido… y el kit de cepillo de dientes de viaje con su pastita (taaaan mona) y las pinzas de depilar CON LUZ (lo juro por esnupi).

A ver si me echan ya de una puñetera vez y el próximo curro lo tengo al lao de un Alcampo cagonsanpeobendito.

martes, noviembre 17, 2009

El siguiente señor sin dientes que nos sacaron sí era mi papi de mi corazón. Y tuve que hacer un esfuerzo muy grande por no echarme a llorar, tan pequeñito en su cama, tan desvalido, tan atontado.

El primer día casi no lo vi porque me tocó hacer de RadioTaxi. Y es que lo malo de no tener hermanos ni jevi con carné es que todo te toca a ti. Así es que por la mañana recogí a mi madre, volví, recogí a mi madrina, llevé a mi abuela, llevé a mi madre a unos recados, las recogí a todas del hospital, las llevé de vuelta a sus casas… A la cuarta vuelta casi les pido que piquen el billete, menudo complejo de chófer de autobús.

A las 9 de la noche yo ya no sabía si iba o venía, si me habían operado a mí o al vecino del quinto y si mi abuela fumaba.

Y poco más, porque el segundo día por la mañana me llamó el operado para decirme que allí ya no lo querían más (tsk, desagradecidos, con lo que adornaba) y que para casa. Que le llevara el chandal gris (voz de mi madre de fondo: ¡qué gris ni qué gris! ¡es azul! ¡nena, el azul!). Mi padre: es gris, hija, es gris, no le hagas caso a tu madre.

Abro el armario. Mi padre tiene dos chandals (chandals??? chandales???): uno gris con una raya azul Y OTRO AZUL con una raya gris. Meto los dos en una bolsa y que discutan cuando los vean, yo ya no estoy pa pensar.

Y bueno, ya está. El bulto maligno es historia, parece que se ha pillado muy a tiempo y todo ha salido tan bien que probablemente no sepamos más del asunto. Él ya está en su casita y nosotros en la nuestra a 500 y pico kilómetros :-/

Muchas gracias a todos los que habéis preguntado y me habéis animado. :-)

sábado, noviembre 14, 2009

Las puertas que llevan a la sala de reanimación (o recuperación o lo que sea) se abren automáticamente con un FFFFSSSHHHH a lo nave espacial cada 5 minutos, lo cual conlleva, al mismo tiempo, el giro apresurado de todo cuello cercano a la misma, no vaya a ser que el familiar recién cosido salga y todos mirando pa Pamplona.

Por la puerta vienen y van enfermeros y familiares FSSSSSH como Pedro por su casa FSSSSSH de modo que, a la media hora, tenemos el cuello jodido de tanto volvernos a ver si el señor malito de la camilla es el nuestro y los nervios desquiciados de tanto oír latas de refresco FSSSSSSSH a la espalda. Vamos, más o menos como un partido de tenis jugado en los pasillos de la entrada de Control, la organización para la que trabajaba Maxwell Smart, el Super Agente 86.

A las 11 de la noche aparece un celador repeinao a lo actor antiguo y con sonrisa de dientes super clink.

- Es usted el celador? –pregunto.

- Sí, vengo a llevarme a cuatro –(*clink*) 

- Ay menos mal. Oiga ¿le importa sacar primero al señor que hay dentro que no tiene dientes?

- Jeje, claro mujer.

- Muchas gracias, hombre.

Diez minutos después sale empujando una camilla.

- Bueno, aquí lo tenéis.

El señor de la camilla nos mira. Nosotras miramos al señor de la camilla. El celador *clink* es el único que sonríe.

- Esto… oiga… que no tiene dientes, pero no vamos a llevarnos a este señor, que no es nuestro.

(Ya he dicho que fue un día muy largo ¿verdad?)

viernes, noviembre 13, 2009

Con la espalda como para protagonizar anuncios de 7 Up (es decir, hecha un siete) y el culo cuadrao de estar sentadas en incómodos bancos de hospital, POR FIN, a las 7 menos cuarto de la tarde, sale el señor cirujano número 1 con el señor cirujano número 2 (un chico joven con barba que parece primo de Melendi) y nos dice que todo chachi guay piruli, que en dos días mi padre podrá tocar el piano, hacer el pino puente y hablar ruso al mismo tiempo (bueno, algo así dijo, la verdad es que no lo recuerdo bien).

Pasamos a la mini salita de espera junto a la sala de reanimación (o recuperación… vale, sí, lo sé, la memoria no es lo mío). Hay una ristra de seis o siete silloncitos con sus siete familiares-dolientes  apalancaos y mi madre y yo los miramos con cara de “ay qué dolor” durante una hora o así hasta que sale un celador empujando una camilla y los parientes del recién cosido se levantan como Chiquito de la Calzada para verlo, y mi madre y yo saltamos cual leonas sobre su presa a los sillones. De ahí ya no nos mueven ni con agua fría, ni pa ir al baño, ni pa comer ni na de na: no hay dolor.

Otra hora y el hambre empieza a hacer estragos. Estamos cansadas y hechas polvo de tanto nervio y tanta espera. Por supuesto, seguimos cargando con la bolsa de la ropa y enseres de aseo para la estancia en el hospital y todos los efectos personales de antes de entrar al quirófano de prisa y corriendo. ¿Quieres un caramelo de miel y limón? Dice mi madre, sacando de la bolsa de caramelos la dentadura postiza de mi padre…

Las carcajadas debieron de llegar hasta la recepción.

Sí, definitivamente, el día estaba siendo muuuy largo.

miércoles, noviembre 11, 2009

Ayer fue nuestro aniversario de boda. Empezamos la celebración levantándonos temprano y plantándonos mi madre, mi padre y yo en el Clínico a las 10 y media de la mañana. Después de un par de cambios de fecha, había llegado el día D. Es decir: el día de dejar la próstata de mi señor padre (con su bultito maligno dentro) en el hospital.

A cambio nos habían prometido (no necesariamente por este orden): una habitación a compartir con otros tres señores, temperatura digna del Caribe en temporada alta, sillas de las de destrozar espaldas, personal sonriente y paciente, y paseos interminables por el laberinto del propio hospital. Vamos, como Disneylandia pero todos de blanco.

Allí nadie sabía nada hasta que no volviera la señorita de ingresos. Y esperamos a que nos dijeran a qué número de habitación dirigirnos.

Y esperamos…

Y esperamos…

Mi presencia debía de intimidarles. Vaya por dios, si llego a saberlo me hubiera marchado a las diez y treinta y uno. Cinco minutos después de irme, a las dos y media de la tarde, dieron la voz de alerta (mei dei mei dei, la ballena se ha sumergido, mei dei, plan quirófano a toda leche) y llegó un señor, se llevó a mi padre a la primera planta con muchas prisas y lo metió al quirófano dejando a mi madre en la puerta con un puñao de ropa en la mano, la dentadura postiza y las gafas del pobre hombre.

Iba a ser un día muuuuuy largo.

viernes, noviembre 06, 2009

Para ir lloriqueando y soltando babas por el blog, me planteo si darle un descanso.

Hoy he revivido el momentazo disgusto sumo en el curro de hace dos años y por el que decidí abandonar la empresa en la que estaba. Pero esta vez ha sido en el algodonal actual y a primera hora, por lo que me he pasado todo el santo día con un nudo en la garganta que no he podido soltar hasta subirme al coche, y después he estado llorando durante una hora como si se hubiesen abierto las compuertas del cielo.

No he podido comer.

Que para estar mal, estoy en el paro. Pero es que para no poder comprarme una casa porque no nos den la hipoteca por estar en el paro… pues no sé si seguir jodiéndome viva.

Hoy he celebrado el cumpleaños de minibere en casa, con una semana de antelación para que no coincida con la operación de mi padre.

He conseguido comer algo.

Tengo náuseas.

Y lo veo todo negro, claro.

Y en esas estamos.

Qué bien ¿eh?

sábado, octubre 31, 2009

El peligro de los irresponsables que promueven la no vacunación y algunos comentarios sobre las falsedades difundidas por la monja científica esa en el vídeo que tantos crédulos se tragan.

Por qué les gustan tanto a algunos las historietas de conspiraciones mundiales y qué peligro tiene creérselas.

No te pierdas el artículo:

Conspiraciones y Gripe A: un peligro para la salud pública. 

However much I push it down
It's never enough
However much I push it around
It's never enough
However much I make it out
It's never enough
Never enough
However much I do

Haga lo que haga, nunca es suficiente. No soy lo suficientemente lista, ni lo suficientemente mala, ni lo suficientemente buena. No soy lo suficientemente guapa, ni lo suficientemente divertida, ni lo suficientemente asertiva. Tampoco soy lo suficientemente hábil, ni lo suficientemente discreta, capaz, eficiente, valiente, aguda, segura, tranquila, inteligente, precavida, simpática, seria, ocurrente, libre, espontánea, equilibrada, carismática, audaz, callada, reflexiva.

Nunca es suficiente para ti, ni para mí, ni para nadie.

Haga lo que haga, nunca es suficiente.

martes, octubre 27, 2009

Hoy he ido a la pelu. Una pelu de las buenas, que una es mu señorita y no tiene más narices que ir a la que tiene pegá al curro, aunque te reciba una señorita con una bata rosa, un martillo y unos clavos. Allí me han echao el tinte y he pedido que me cortasen el flequillo.

Mientras tanto, he enriquecido mi vida con los siguientes conocimientos:

1. Amy Winehouse (no, no pienso buscar si se escribe así o no, me niego a perder el tiempo en eso) está menos desmejorada y ha cambiado sus palitos de zanahoria (léase dientes amarillo-naranjas) por unas paletas de conejo que pa qué, eso sí, blancas neutrex deslumbrante.

2. Al peluquero que me ha puesto el tinte le da grima ponerse un piercing en la parte superior de la oreja, como el mío. En su opinión, na que ver con el que se puso él en la lengua, que no le dolió nada-nada-nada. A los tres días se lo tuvo que quitar porque le gusta comer como a un cerdo (sic) y la tenía tan hinchada (demostración de cómo) que no podía casi hablar.

3. Al peluquero que me ha cortado el flequillo le da grima ponerse un piercing en la parte superior de la oreja, como el mío (joder, qué obsesión, como si nunca hubieran visto a alguien con un arito ahí). Dice que debe de doler muchísimo y que los hombres no aguantan nada el dolor. Si fuese como el que lleva en el pezón (aaags, momento bere-grima dolor dolor ni harta vino me hago yo eso), que no le dolió nada…

4. Me han cortado el flequillo recto. Me he mirado al espejo. Entre el flequillo, el brillo del pelo y los ojos como platos que llevo, parezco una Cabbage Patch Kid de esas.

Cabbage Patch kids

5. Definitivamente, trabajar en una peluquería debe alterarte el sentido de lo que duele y lo que no, lo que da grima y lo que no lo da. Deben de ser los vapores de los tintes y la laca.

domingo, octubre 25, 2009

Como estoy pasando una racha regulá-na-mán y ni me apetece escribir ni ir llorando por los rincones del blog, pongo al día a los que me leen de qué está pasando en mi vida. Esa vida llena de aventuras y pasión que llevo, ejem.

Más ganas tengo de que me larguen, peor. Que me renuevan otra vez, ahora hasta mayo. Con un ojo lloro y con el otro… lloro también. Porque ya he dicho muchas veces que no me gusta, pero el otro día se me ocurrió calcular lo que me quedaría de paro y eso me gustó aún menos. Lentejas, y punto.

Con los cambios de sitio me duele la espalda a reventar. Además, tengo un tobillo jodido del pustostep y es peor con los supertacones. Eso sí, me duele de forma intermitente, según le da. Estoy para correr los cien metros valla, para entendernos. Por la  oficina me voy arrastrando con un estilazo mezcla Quasimodo con Rocinante que pa qué. Con eso lo digo tó.

Pero bueno, no todo es malo, puede ser peor. Ayer la perra de lamujertirita me dió un beso con lengua. Después de eso voy a replantearme la hipotética lista de “cosas que jamás haré” y voy a tener que tachar “que una perra cariñosa de 30 kilos llamada Galleta se me tire encima, me pille con la boca abierta y me meta la lengua hasta la campanilla”. (Sí, sí, lo tenía tal cual apuntado en la lista). Ags. El jevi dice que no me vuelve a dar un beso en la vida.

En fin.

Te echo de menos, pero no es a ti. Es a ese tú que me he inventado y que no está nunca. Rellenando los huecos de lo que no conozco, soy capaz de pintar un retrato tuyo que se te parezca tanto como un huevo a una castaña.

Así no hay forma de salir del círculo, claro.

miércoles, octubre 14, 2009

Esta vez sí que: NO SE TE OCURRA PERDÉRTELO.

en La Casa del Libro

en la Fnac

o en Navlan

o en El Corte Inglés

y, como siempre, aquí La mujer tirita

martes, octubre 13, 2009

Vuelvo al anillo de Mobius para correr en la misma dirección que tú pero en caras opuestas que son la misma, para no encontrarnos nunca.

Y es que no aprendo, joder, que no aprendo.

lunes, octubre 12, 2009

Las palomitas de caramelo crujen y te cantan desde dentro cuando vas reventando sus corazoncitos blancos de sal escondida.

Y hasta que no se acaban no recupero el resto de los sentidos enfocados hacia el exterior. Para mí todas las películas están empezadas.

Así luego no me entero de la misa la mitad, claro.

domingo, octubre 11, 2009

Keep on running
Keep keep on running
There’s no place like home
There’s no place like home

He ido a subir al Facebook algunas fotos de la última juerga con mis ex de algodonal (que sólo nos hemos corrido dos en un año, pero a lo mejor por eso han sido mejores) y he revivido ese sentimiento de bienestar, de encontrarme entre amigos, de ser yo misma, de gritar si me apetece o reírme o no hacer ninguna de esas cosas.

Y se me han caído encima los abrazos, como una avalancha de abrigos viejos.

Qué diferencia, hostia, qué diferencia :-(

viernes, octubre 09, 2009

No somos nada originales: los tipos de persona se repiten y más en una oficina. Siempre hay pelotas, trepas, víctimas, buenazos, enchufados, autistas, cotillas, pringados (los menos)… y “viejunas”. A éstas últimas, por haberlas sufrido en mis carnes, me las huelo ya a kilómetros.

La viejuna suele ser una señora de más de 50 años que trabaja mano a mano con gente de su quinta (los menos) y gente que podría ser hija suya (o incluso nieta). Teniendo en cuenta que mi madre tiene 60, no sabe leer sms y no ha tocado un ordenador en su vida (bueno, sí, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión, como decía el narrador de La Historia Interminable), a mí me encanta trabajar con una persona que sabe de todo por experiencia, por aprendizaje y por edad. Que lo mismo sabe a quién acudir para esto y lo otro, que te hace pedidos en SAP como churros o conoce los mil y un fallos y soluciones de los problemas de facturación. Y ya.

Porque claro, está la cara de la otra moneda. Y es que, sea por edad, inseguridad o porque les pique la almorrana, también es bastante frecuente que se acaben convirtiendo en un grano en el culo, ya que estamos con el tópico anal.

Y es que ellas saben más que tú y tienen que demostrártelo todo el rato. A ti y a los jefes, claro, que bien que alzan la voz a volumen 15 (donde 10 es el umbral del dolor) para explicarte lo que tú ya sabes y que no has preguntado (!).

Ay de ti como sepas algo que no sepa tu viejuna. Vas a ayudar porque ves que no se aclara y el problema es que ha movido la carpeta sin querer a golpe de ratón y no, es que esto pasa mucho, es que se mueven solas las cosas, que este ordenador hace cosas raras. (Nota Bene: pista crucial para reconocer a una viejuna: su frase estrella es “esto hace cosas raras”). Cuando vas a decirle que se deshace así y asao, ¡peligro peligro! se ve amenazada y no va a permitir que una niñata (de 38 años, ejem) quede por encima de ella. Llega el momento de alzar la voz: que no, que no es esto lo que te he pedido, pero qué me has hecho!! ¡esto no estaba así! Déjalo, déjalo, que ya yo lo arreglo. Y se pasa los siguientes 20 minutos tocando cosas y murmurando entre dientes que qué le has hecho al ordenador, hasta que llama al informático y pim pam, el pobre chico tiene que subir para cambiarle a la señora la carpeta de sitio IGUAL QUE LO HABÍAS ARREGLAO TÚ. Y encima tienes que aguantar que te mire y te diga con tonito ¿ves? Esto era lo que quería.

Y así si sabes cualquier cosa de su trabajo que ella no sepa. Porque claro, una tiene tres ventajas: la rapidez mental, llegar sin ideas preconcebidas y no ser lerda. Lo que se traduce en que llegas a conclusiones sobre el funcionamiento de las cosas de modo que si algo sucede fuera de lo que es “sota-caballo-rey” puedes solucionarlo, pero ella no, que no las saques de su visión túnel me-aprendo-las-cosas-de-memoria-pero-voy-de-lista-y-me-cierro-en-no-escuchar-nada-nuevo.

Así es que la compañera con experiencia que te va a enseñar los secretos de tu tarea en realidad es una viejuna insegura y gritona que te trata como si fueras idiota (cuando la que no se entera es ella) que no te explica las cosas o lo hace a medias y que te deja en evidencia delante de la gente en cuanto te descuidas, para parecer ella la lista. Y encima con mala leche.

Y acabas hasta las pelotas.

Adivinad a quién han cambiado de departamento y tiene nueva compañera pa que le enseñe.

BINGO ¬¬

miércoles, octubre 07, 2009

Hoy he comido como los pavos para poder descambiar los Camper-tortura-pieses por mi dinerito contante y sonante o, en su defecto, por unos zapatos de abuela de ancho anchísimo, cuña terapéutica y masajeador de deditos….

y he salido del Tijeretazo Británico con esto:

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El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra (o, en este caso, con un tacón de 7,5 cm).

Sí, lo sé: me merezco con creces todas las posibles ampollas y rozaduras que me salgan pero ¡son tan monos!

(En mi descargo diré que son Hispanitas, de piel suaaaave y supercómodos sobre la moqueta de la tienda)

lunes, octubre 05, 2009

Soy una mujer de extremos. O no. Bueno, en lo que respecta a ser positiva o negativa, pues sí. No hay grises.

Me hago yo sola las películas hasta que acabo hiperventilando y, si no consigo controlarme, llego al ataque de ansiedad.

Y soy como la lechera para lo bueno: vivo en los mundo de Yupi y pienso que todo va a salir bien.

¿Un ejemplo? Los zapatos. Sigo pensando que voy a encontrar alguno que no me haga rozaduras, que no me haga ampollas, que no me deje los meñiques al rojo. He probado lona, cuero, piel, medio tacón, plano, cuña pequeña, cuña alta, anchos, de punta redonda… cuando no me jode una cosa, me jode la otra. Los últimos han sido unos Camper (baratos ellos) ideales de la muerte en cuanto a pinta de cómodos. Afortunadamente, me ha dado por andar con ellos por casa y, lo que en la tienda prometía ser bailar sobre suaves plumas para el pie derecho, aquí ha resultado que a los 5 minutos se me clavaba el borde delantero en el empeine del izquierdo y ahora, un cuarto de hora después de habérmelos quitado, me sigue doliendo.

De haber sido Cenicienta no habría llegado ni a la puerta de casa con los puñeteros zapatos, para más inri, de cristal.

Y en este p*to algodonal no puedo llevar deportivas, ni vaqueros. Hay que joderse. Hay que joderse. Hay que joderse.

También podría decirse que soy imbécil, ilusa, que no aprendo. Pero bastante blanda, cansada y harta ando últimamente como para, además, insultarme de forma gratuita.

viernes, octubre 02, 2009

Los fines de semana son cortos como fideíllos de sopa espesa. Los días entre semana, en cambio, son largos y finos como pelos en la bañera.

Hoy me ha tocado esconderme en el baño de nuevo. Hacía ya tiempo.

Debo de ser la única de este país que está deseando que la despidan ya de una puñetera vez y terminar con la agonía de la duda, la inseguridad y la desatención de mis superiores. No había visto tanta falsedad y maledicencia junta desde que me fui de [no viá poner el nombre de la empresa que ya lo que me faltaba era que se me identificase, que el mundo es MU pequeño], cuyo concesionario estrella era una merienda de negros donde la novedad era quién no había clavado un cuchillo en la espalda de quién.

Como soy cobarde y amo mi hipoteca, no me planto en el sitio de mi jefa para recordarle que existo, que merezco información (sin “in” también) y que haga el favor de decirle a RRHH que no quiero seguir allí. Fantaseo con ello una barbaridad.

Y mientras tanto voy quitando pelos de la bañera cada día, intentando que no atasquen el desagüe. Sísifo perdida.

domingo, septiembre 27, 2009

Cuando abrí mi primer blog no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Es más, no tenía ni medianamente claro cómo funcionaba esto de los blogs y hasta llegué a pedir permiso a José Antonio Millán para poder enlazarlo.

Pero mucho antes, cuando le di al botoncito que ponía “crear” (o algo parecido) me encontré con que debía elegir un nick. Y puse Berenice. Porque me fascinaba el relato de Poe y porque el nombre me llamó muchísimo la atención cuando lo oí por primera vez en una telenovela brasileña (Berenice era la mujer, verdadera poseedora de toda la fortuna familiar, del dueño de la casa. Éste la mantenía encerrada y escondida en el desván porque, según él, “estaba loca”).

Y el nombre estaba cogido. Tsk. Para mis lectores sudamericanos: no con el sentido que tiene en algunos países de allí, por supuesto. O sí, porque bueno, el nombre me lo habían jodido: ya había una Berenice bloguera (y más que he visto después). Probé con una variación, y luego otra y luego otra y, ya hasta el moño, se me ocurrió lo del guión y la C.

Y así he estado desde 2005, 4 años hizo en abril, el primero en el blog negro y los otros aquí en el naranja.

Y de pronto, empiezo a recibir visitas desde sitios desde los que antes no venía ni Cristo. Y a recibir comentarios de gente de aquellos países. Qué raro. Pero la cosa va a más. En las búsquedas, me encuentran tras poner en google todo tipo de calificativos detrás del nick. Extrañada, me pongo a mirar y doy con la causa: una cantante de aquellos lares cuyo nombre artístico, mirustépordonde, es justo este nick, cagontóloquesemena. De sobrenombre “la novia del sureste”. Hala, con dos tal y un palito.

imageBere y su grupo, se subtitula esta foto en el myspace de la cantante, Gacelita, te estoy oyendo reírte, arfavó, no se te ocurra dejar de llamarme Bere para cambiarlo por “lanoviadelsureste”. Mira que vas en contra de la economía del lenguaje y en contra de que no te pise con saña cuando te vea con sandalias. 

Aparte de que este tipo de música no me gusta (para gustos, los colores) hay que ver la de gente que cree que este es su blog oficial o algo, que hay que ser mendrugo para no darse cuenta al medio minuto de que no soy más que una “pelada” que cuenta sus maaretás (majaretadas, en castellano) por puro exhibicionismo/inconsciencia/desahogo/porquemedalagana.

Esta es la señorita en cuestión. Ay madre. Mira, rollito gótico en la vestimenta y cuerpo de aúpa. Más quisiera yo parecerme a ella en lo físico (pero con más tetas, ojo) y en la voz, pero señores… que no. Que yo soy la gorda que tiene una cría que no la deja dormir, un jevi y dos gatos en ca’padres,  y canto como si atropellaran a ambos gatos cada  5 minutos. Snifs.

image

¿Y ahora, qué? ¿soy Bereni-C la mala o la buena, como Tamara? ¿Yurena-C? ¡Pero si yo no uso laca!

A los que venís buscando a la chica mona que canta, lo siento, que no soy yo. Como dice el refrán: mi mujer ha malparido, trabajo perdido.

A la chica, si entrase aquí a ver quién puñetas es la usurpadora (ejem, hablemos de fechas…): te deseo lo mejor. Yo ni canto ni na de na.

Y bueno, que le cambio el nombre al blog. Avisados quedan. Estén atentos a sus pantallas.

O si a alguien se le ocurre alguna otra solución, que me lo diga.

sábado, septiembre 26, 2009

No puedo dejar de escucharla.

Por cierto: cuidadín con los ositos de peluche, que los carga el diablo ;-)

EDITO: para quien le haya gustado la canción, añado un vídeo con algunas tomas que se hicieron mientras la grababan en estudio. No es que hagan el tonto o el detalle de grabar el sonido del chasquear de dedos en un baño, es darse cuenta de cómo usan no sé si 4 o 5 guitarras (minuto 2:10) para un mismo sonido integrado o escuchar un theremín que tampoco había advertido. Vamos: que me entusiasma :-)

Y esto es lo que pasa cuando les obligan a tocar en playback en contra de su voluntad (como cuando lo hicieron los Maiden, sí señor, aunque bastante más comedidos).

viernes, septiembre 25, 2009

Cuando oigo esas dos palabras juntas, la mordida, se me agolpan varias imágenes en la frente, a la altura de los colores, los olores a otoño y sabores olvidados.

I

Pero lo que más vívidamente siento es el frío del otoño. Un día hace calor y, al siguiente, abres la puerta del portal, das un paso hacia afuera y el mordisco del frío. Inesperado y bienvenido. Recibido en toda su intensidad, rechazando a empujones el calor de dentro. En los brazos, en las piernas, las mejillas y los labios. Un mordisco de dientes de metal a la altura del hombro, un mordisco de placer prohibido. Saboreándolo en la boca y dándole vueltas con la lengua, como si fuera un caramelito de hielo. Vuelve el frío y a mí se me pasan las calenturas que me tienen fritas las ideas, y revivo.

II

La mordida, al que fuimos un día de verano de morirse por las calles en plena asfixia y yo pensando: estos madrileños están locos, sentados en terrazas cuando no se puede respirar más que fuego. El queso con hongos que puá puá, la incomodidad de la compañía, las amistades relajadas que se perdieron por pura dejadez. Tacones. Claudia cuando no se había marchado aún. Y nunca más.

III

La mordida también porque el vientecillo helado me trae el recuerdo de una colonia de alguien que se despidió de mí muy temprano un día de septiembre. Su sonrisa triste y mi alma a jirones. Porque me dejaba atrás, como había hecho con sus perras cuando tuvo que cambiar de vida. Por entonces yo no lo sabía y sólo me dolía la distancia. Luego me dolería aún más hasta ser rabia roja, porque ser abandonado por una causa, vale, pero sin explicaciones, no. Y así hasta volverlo a ver un día, de modo tan inesperado que me temblaba hasta la peineta. Y por eso me metí las manos en los bolsillos y seguí caminando, mirada al frente. Que una puede ser como un animal abandonado, pero no como un perro, sino como un gato rencoroso que ya no deja el hocico al alcance de otros zarpazos. La mordida del frío y el mordisco por dentro, como pocos. Una cosa tan tonta y tan breve, tan de contrato “ya sabes lo que hay”, pero tan viva.

Y cada mañana fría de septiembre se me mezcla el placer del nuevo frío con un soplo de aire algo triste. Ya sin sentido después de tanto tiempo, por supuesto, pero un recuerdo triste por lo que tiene de inacabado y de caso abierto. Al menos acabé recordando su nombre.

Confieso que el recuerdo se me va como un soplo y sólo queda la felicidad de que se acaba el verano. No sé por qué le dedico tanta letra aquí.

IV

La mordida, y más cosas que me callo.

miércoles, septiembre 23, 2009

¿A vosotros os pasa? Hay canciones que, sin serlo, me suenan tristes. En su ritmo más o menos alegre o rápido se me esconden notas que hablan de sonrisas con pena. Esas que usas de puro cansancio o para esconder lo que te duele y que no puedes dejar salir porque para qué.

Una muestra de a lo que me refiero, para que podáis confirmar que sí, que a veces se me va la pinza.

sábado, septiembre 19, 2009

Que una drag-queen te suelte delante de todo el mundo: Nena, ¡QUEE TEEETAS! ¡Enhorabuena! ¿Es pa esconderse debajo de la mesa o pa comérsela a besos?

Anoche salí y he perdido la costumbre. Ain qué mayor questoi. Me duele la cabeza de dormir poco, la garganta de gritar y la tripa de reírme. Me duele la mandíbula del rato que se me quedó desencajada mirando a uno de los del espectáculo (ain omá qué rico). Que una está acostumbrada al jevi en pantuflas y, por mucho que me ponga, un tanga bien meneado es un tanga de sobra, ejem… digo, bueno, en fin, esto…

Fashioneti Superguay, mi ex-vecino de mesa en el anterior algonodal, un poco pasado de rosca (weno, bastante) na más que hacía decirme: cómo te echo de menos, hija de la gran puta. Al segundo abrazo ensalzamiento de la amistad le amenacé con darle una guantá que iba a dar palmas con las orejas. Pero no lo pilló. Al final acabó comprándose un gorro beig con dibujos de cerezas y nos regaló a cada chica un anillo de goma con luces rojas, verdes y amarillas que parpadean a ritmo de ataque epiléptico en ciernes.

Si es que pasada una edad no sé yo si lo mejor es ya ir al clú sosiá a jugar al cinquillo y punto pelota.

lunes, septiembre 14, 2009

Ante el aluvión de mails preguntando por el terremoto con epicentro en Chamartín a ritmo de BUM BUM BUM BUMBA BUM BUM que muchos notaron la semana pasada, lo confirmo: sí, he empezado con el aerobic de nuevo (putostep incluido).

Por ahora no parece que haya peligro para la población civil, pero permanezcan atentos a sus pantallas: seguiremos informando.

viernes, septiembre 11, 2009

La ilusión de lo increíble

Artículo de Luis Alfonso Gámez en Magonia. Breve pero interesante, como siempre. Compara la visión que suele tener la gente de los magos con la de los mercachifles de lo paranormal, o la diferencia entre ganarse la vida de forma honrada creando espectáculo y ganarse la vida engañando y timando al prójimo.

jueves, septiembre 10, 2009

Hoy he tenido un mal día. Ha empezado mal, ha seguido mal. Y como ya no estás bien, llega un momento en el que no sabes si ya es que todo coincide o tú no estás para nada. O ambas cosas.

Y si me acuesto, me pondré a darle vueltas a todo y me sentiré rematadamente peor. Así es que postergo el inevitable momento de irme a la cama. Esperando a que me rindan el sueño o el cansancio. O ninguno. Y si me meto ahora en la cama, el reloj me llamará a través de los ojos cerrados para recordarme que es muy tarde y que ya me puedo agobiar con razón, porque él a las 6:15 piensa encenderse lo mismo.

En días como hoy me tomaría un tranquilizante y me quedaría como dios. Pero hay que saber llevar los días malos ¿verdad? Y recurrir a lo fácil casi nunca arregla nada.

Así es que aquí estamos, mi insomnio cargado de cansancio, mi malestar en forma de moscas alrededor de la cabeza, mi nudo en el estómago, ese viejo amigo.

En fin, ya se me pasará.

La 1:00 y sereno.

miércoles, septiembre 09, 2009

Hoy ha vuelto de vacaciones una chica de la oficina que, según por lo que cuentan, está obsesionadísima con el peso. Está estupenda, en serio, pero ella se salta las comidas a ritmo de “batido sustitutivo y olé” que da gloria verla.

Estaba muy guapa con el nuevo peinado y así se lo he dicho. Su respuesta nos ha hecho reír a todos: hija, es que he cogido un montón de kilos y he pensado ¿qué hago para que no me miren lo gorda que me he puesto? Y me he dicho: ya está, elemento de distracción: me hago algo espectacular en la cabeza para que todos miren pero para arriba.

Que digo yo ¿me dirán algo en el curro si voy así?

a grandes males

martes, septiembre 08, 2009

En la mitología griega, Hipnos (en griego Ύπνος Hypnos, ‘sueño’) era la personificación del sueño. Su madre era Nix, la noche, que lo tuvo sin intervención masculina, aunque en alguna otra tradición su padre fue Érebo. Era hermano gemelo (o hermanastro) de Tánatos, la muerte no violenta. Su equivalente romano era Somnus.

Su palacio era una cueva oscura donde el sol nunca brillaba. A su entrada crecían amapolas y otras plantas hipnóticas. Según algunas fuentes, vivía junto con Tánatos en un palacio subterráneo cercano al de Nix. Según otras, lo hacía en una cueva bajo una isla griega, a través de la cual fluía Lete, el río del olvido.[…]

Con Pasítea tuvo mil hijos, los Oniros. Los tres más importantes aparecían en los sueños de los reyes: Morfeo, Iquelo (o Fobetor) y Fantaso. Según otro mito, Morfeo se ocupaba del contenido animado de los sueños de los seres humanos, mientras que los otros dos Oniros eran responsables de los animales y los objetos inanimados en los sueños.[…]

En la mitología griega, Morfeo (en griego antiguo Μορφεύς, de μορφη morphê, ‘forma’) es el dios de los sueños. Según ciertas teologías antiguas, es el principal de los Oniros, los mil hijos engendrados por Hipnos (el Sueño) y Nix (la Noche, su madre), o por Hipnos con Pasítea. Era hermanastro de Tánatos (la Muerte).

Era representado con alas que batía rápida y silenciosamente, permitiéndole ir volando velozmente a cualquier rincón de la Tierra. Morfeo se encargaba de inducir los sueños de quienes dormían y de adoptar una apariencia humana para aparecer en ellos, especialmente la de los seres queridos (de ahí su nombre), permitiendo a los mortales huir por un momento de las maquinaciones de dioses.

Fue fulminado por Zeus por haber revelado secretos a los mortales a través de sus sueños.

Fuente: la Wikipedia, bajo las entradas Hipnos y Morfeo

 

******

 

A menudo tengo sueños muy lúcidos. Y algunos duelen. Los recuerdo a la vez que empiezo a volver al mundo, los mastico despacito mientras se me deshacen en la boca. Los mezclo con el colacao, removiendo con la cucharilla. Y se van disolviendo junto a la mañana hasta que no son más que una idea-humo tan débil que ya no hay quien reconozca, un poso algo triste que perdura y asoma a ratos, pero que también se acaba perdiendo… la mayoría de las veces.

lunes, septiembre 07, 2009

Me ponen ENFERMA las canciones en las que se fuerza la rima para que cuadre. Una cosa es la licencia poética y otra ser imbécil demasiado perezoso para buscar otra combinación de palabras.

Este fin de semana, en el parque al que llevamos a Minibere, un grupo de teatro ha representado una obra para niños chulísima. Original puesta en escena, mezcla de cuentos, canciones. Los actores majísimos.  La idea de tomar melodías archiconocidas con la letra cambiada acorde con la historia me pareció buena. Pero lo que me puso los pelos como escarpias fueron las rimas.

Así “el cuento empezó” se emparejó a martillazos con “los tres cerditós” (porque era demasiado complicado pensar algo como “empieza el cuento bonito y ya vienen los tres cerditos” pareado tonto como él sólo pero que no hace revolverse en su tumba a Bécquer, rey de los versos simples, cursis y rimados). “Vamos a comenzar” acabó casando, a palos, con “esta aventurá-á”. Y así todo. Creo que no fallaron ni una, oigan.

¿¿Pero qué le pasa a la gente que hace estas cosas?? ¿Está sorda? ¿Carece de cualquier sentido de la lógica? Si es que hasta escribiendo en prosa salen rimas solas, cagontó.

Yo no pido poetas a la altura de Sabina o Manolo García, que nunca abusan de lo fácil (infinitivos, gerundios, participios) y que hacen una figuras retóricas y crean unas imágenes inteligentes, bonitas a reventar, etc. (Y ojo que ninguno me gusta, pero admiro cómo escriben). Yo me conformo con cosas facilitas tipo “en la puerta del colegio hay un charco y no ha llovido, son las lágrimas de Pedro porque Elena no ha venido tralalá tralalá qué bonita serenata” o “a dios rogando y con el mazo dando”.

Todavía me dan arcadas al recordar el “como un perró sin amó” de Cómplices. Que ni perro ni amo riman, pero eso sí, forzando los acentos rima hasta frigorificó si uno se pone.

domingo, septiembre 06, 2009

Me encanta despertarme desvelada a las 7 u 8 de la mañana un domingo. Salir de la cama e ir a la cocina y prepararme tostadas y un colacao. Tomármelos viendo la tele y luego, leer un poquito y quedarme dormida en el sofá hasta la 1.

Nota 1: con Minibere en modo mamááááá que ya es de día y me quiero levantááááá es imposible hacerlo. Es una de las cosas que he perdido desde que la tengo.

Nota 2: los besillos babosos de Minibere hacen que las cosas que he dejado de hacer ya no me importen nada :-)

viernes, septiembre 04, 2009

Viernes, 6:30 a.m. El jevi me enciende la luz y me dice: mñbsññmmm ññbss (o eso le entiendo yo desde mi descomunal torta y pegamiento de sábanas). Sí, ahora me levanto, dame 5 minutos –le respondo. Y se acuesta en la cama cabreao. (!)

Que resulta que está mu malito y lo que me había dicho era que se moría mucho y que llevase a minibere a la guarde yo. Esto implica, por la hora de apertura, que llego mínimo media hora tarde al curro. Weno, pos vale. Angelico mi jevi, ea ea.

8:20. Al salir a la A1, veo que… no salgo… y que no… y que estoooo ¿está encendido el motor? ¿estoy aparcada y no me he enterao? Atascazo monumental. Menos mal que a mí plin con mi musiquita y mi radio.

8:40. Voy a llamar a la ofi para avisar de que voy tarde. ¿Con qué móvil? Ah sí, con el que me dejé ayer sobre la mesa del curro cargándose.

9:00 Cómo no, un carril cortado.

9.15 Llegada a destino. Por supuesto, tengo que aparcar en el sexto pino y andar al trote cochinero hacia el algodonal.

9.25 En el ascensor me doy cuenta de que me he venido con las gafas de sol (graduadas) y que tengo las de ver en el coche.

Me paso la mañana entre ver regular y peor. Es lo que tiene que la visión de cada ojo sea diferente y tenga una afección distinta. Cuando el izquierdo me pica como si se me fuese a caer de un momento a otro, decido ponerme las gafas de sol graduadas.

11:05 A la décima vez que me piden un cupón que acabe en siete o que cante por La Niña de La Puebla, se me inflan los glinglines y decido que mejor no ver que pasarme el día oyendo la misma broma una y otra vez.

Y además, hoy vienen mis cuñados a casa.

Citando al gran Forges: Viva, proclamo.

sábado, agosto 22, 2009

Si hace unos años me hubieran dicho que iba a contratar a alguien para que me limpiase la casa, me habría echado las manos a la cabeza. Porque de toda la vida de dios, eso lo hace una en su casa y se tiene como una patena.

Y ahí que empezamos el jevi y yo nuestra vida juntos con mi bere-cerebro puesto en modo llevo-mi-casita-la-lará-larita. ¿Pero qué pasa cuando una no es ama de casa y se ha pasado 30 años de su vida estudiando y currando? Que no sabe ni coser un huevo, ni freír una pantalón y no digamos ya planchar un almanaque. (¿Eh? ¿que no es así? ¿¿entonces cómo??). Y eso de currar más horas que un tonto y seguir limpiando el baño y barrer cada día uffff… Na, que al final nos pasábamos el sábado limpiando como dos fieras y peleándonos a la par porque tú has hecho esto, no tú lo otro, pero qué has hecho aquí que está tó fatal, etc.

Se impuso pedir socorro, digo… ayuda. Y después de otras dos candidatas que en vez de limpiar parecía que viniesen a casa a tocar la bandurria (curioso, porque aquí ni hay acústica ni tenemos bandurria ni na, pero a algo vendrían aquí, digo yo, porque lo que era a limpiar…), vino ELLA.

Con el mismo cariño que le pusieron a la tía del relato de Cortázar su mote, nosotros le hemos cambiado el nombre a nuestra ¿chacha? ¿señora de la limpieza? Una nunca sabe qué es lo que toca ahora que sea políticamente correcto.

Rosa es una señora de un país del Este pequeñito, que recaló en Madrid sobre la misma época en la que lo hice yo. No se llama Rosa, pero dice que es que aquí nadie sabe decir su nombre verdadero. Es bajita, morena y un poco… esto… incómoda de ver. Habla como en las películas de espías rusos y empezó llamándome SEÑORRA BERRE, cosa que le dije que ni hablar, que Bere. Por lo que nos cuenta una compañera del jevi a cuya casa va una amiga de nuestra asistenta, entre el poco español que maneja y mi acento andaluz, no me entiende la mitad de lo que le digo (sigh) pero nos apañamos. Además, debe batir varios records de velocidad cada semana en casa: está menos de lo acordado (lo sé) pero lo limpia todo todo y cada jueves rompe algo distinto. Por todo ese cúmulo de cualidades, el jevi y yo la llamamos, cariñosamente, el troll.

Desde que tenemos a minibere, tenemos todo el cuidado del mundo en no asociar Rosa y Troll ni a nombrarla por el mote. Pero, como una vez dijo MI padre “esta niña ha salido de lista a su padre” (gracias, papá ¬¬) y hace un par de semanas, a la pregunta “pero minibere ¿dónde has dejado la muñeca? ¿la has perdido?” contestó “la ha perdido el troll, que se llama Rosa”. Y su padre y yo nos quedamos con las patas colgando. He de aclarar que minibere tiene dos años y medio. Ay madre.

Pues bien, el troll se ha ido de vacaciones un mes a su tierra. El jevi y yo hemos aprovechado para revivir nuestras experiencias de recién casados: sábados a discutir y a limpiar sudando como dos verracos.  Y así todo el mes de agosto. Ay madre. Llevamos TODO el día parriba y pabajo. No sabía que las bolillas de los ojos pudieran sudar, porque a mi me sudan hasta los pendientes. Me duele tó. No tenemos aire acondicionado, creemos que el termómetro ha huido por la ventana.

Ya no me acuerdo ni de cuando nos rompe cosas, ni de lo que nos pierde, ni de lo que estropea con la plancha, ni de que sé que está menos tiempo ni na de na. En cuanto la vea aparecer por la puerta ME LA VOY A COMER A BESOS.

¡VUELVE, ROSA, VUELVE! (SNIF)

viernes, agosto 21, 2009

O chanclas de deo, como las hemos llamado toda la vida en mi tierra. Llevo tol santo verano buscando unas. ¿Que hay miles? Mmm… Pues, si las quieres de plástico puro (hola, ampollas de mis pies que salís na más mirarlos, tan delicados los tengo cagonsanpeobendito), con lentejuelas o con tiras detrás, cuello vuelto y las mil gilipolleces que se llevan este verano (no, no, y no: ODIO las sandalias romanas, pero es que verlas con una pulsera para el tobillo de diez centímetro de ancho ya me supera) entonces sí que hay miles. Pero si las quieres de cuero o piel, sencillas y negras sin ninguna otra cosa: pos no.

Cuando ya desesperaba, hace unos días las encontré donde menos las hubiera buscado, porque ni era una zapatería ni nada. Ole, viva, arsa y arriquitaum. POR FIN mis chanclas de deo negras y lisas, como yo quería [dedo, nena, se dice dedo, pero qué mal hablas –que me hubiera dicho el giliflautas de mi ex]. Con suela de espuma-goma negra pero que no lo parece.

Me las pongo y empiezo a andar: flip flop flip flop (aaah… de ahí el nombre, claro). A ver si andando de otra forma PLAS PLAS PLAS PLAS… No, así tampoco. Manda narices, tengo que modificar la forma de andar para no ir dando chancletazos. Así…ajá… uy, silencio absoluto, perfecto. Y es que los PLASES y el arrastrar de chanclas me pone cardiaca.

Pues tampoco. Para evitar el jaleo, tengo que agarrar con los deíllos la suela y no hay forma de que al final no arrastre un pelín. Para mi suerte, no se nota ni suena. Para mi desgracia, trabajo en un sitio con moqueta y las alfombrillas del coche también son de moqueta…

Llevo tres calambrazos hoy en la mano que se me va a quedar churruscada cual costilla olvidada en barbacoa. Me llevo cada descarga que me quedo loca. Una más y me tiro al suelo echando espumarajos por la boca. Viva la electricidad estática, sí señor.

Y yo me pregunto ¿es que no hay forma de comprarme unos zapatos normales sin que me dejen los pies en carne viva, me provoquen dolores de la muerte o sirvan de sustitutos a la silla eléctrica como medio de ejecución? ¿Acabaré teniendo el pelo a lo Duquesa de Alba?

Misterios del universo-tito-tatin-tatin-tatin y esas cosas.

miércoles, agosto 19, 2009

Sueño despierta, sueño lo que no tengo y que ya desespero de alcanzar. Sueño que está en la punta de mis dedos. Cada vez un pelín más lejos, cada vez casi casi. Pero no me sirve. Y se me acaban las estrategias.

 

lunes, agosto 17, 2009

De pronto me he dado cuenta de que no te conozco, de que ya no te conozco, de que quizás no te he conocido nunca. Y me ha dado vértigo y un poco de tristeza.

Y este ansia de saberlo todo para poseerte (en un sentido que nada tiene que ver con el sexual) se ha acabado por convertir en una pequeña nausea en la boca del estómago. Preguntándome cuándo ha pasado todo esto, si tú has construido una vida en la que yo no quepo y en la que no me quieres o si yo he querido imaginarte a mi manera. Aunque sé que es más lo primero que mis excusas, porque me siento un poco dolida. Y un poco estúpida.

La vida es así ¿no? Dime que me equivoco, aunque sé que es mentira.

miércoles, agosto 12, 2009

Nada, que el día que estás tonto todo te viene grande. Mire donde mire me entra melancolía. Tristeza por lo perdido. Y se me vienen a la cabeza amigos, viajes, juguetes, eventos, ocasiones.

Acabo de encontrar por casualidad (maravillas del Facebook otra vez, ignorancia o dejadez de los usuarios que no bloquean las fotos a los que no son amigos) las fotos de la hija recién nacida del que fue mi “futuro” cuñado durante 6 años. No sé nada de él, de mi ex ni de la familia en cuya casa tanto tiempo pasé hasta hace ya uf ¿nueve años? Y me he emocionado.

Joder, cómo pasa el tiempo. Y cuánto tiempo pasé mirando los álbumes de fotos de ellos cuando eran niños, pensando ¿se parecerán a estos mis hijos? Qué de vueltas da la vida, qué equivocada estaba acerca de mi futuro, afortunadamente :-) Para luego tener una niña que se parecía al jevi como si fueran clones. Hay que ver, que la gente me decía que en vez de parir una hija parecía que había hecho una fotocopia de él con el chirri. (¿Soez yo? Anda y que os jod…).

Ahora entiendo a J. y su obsesión anti-foto. Y es que hay momentos en los que, en lugar de endulzarte la vida, te muestran lo que fue y no vuelve. Lo imposible, la juventud perdida, no ya tuya sino de los que quieres, los kilos ganados, los amigos que se fueron, familiares que no volverán, gente amada, gente odiada, ciudades que se perdieron en la niebla . Una época que estuvo bien, un momento feliz o triste, pero atrapado en una instantánea estúpida que no significa nada, que no refleja nada aparte de imagen sin movimiento ni olor ni nada. Y más melancolía.

Ya os digo que tengo el día tonto. En fin. Ya se me pasará.

domingo, agosto 09, 2009

Anuncio en la barra lateral de Facebook:

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No, tengo una castaña pilonga.  ¬¬

En fin.

viernes, agosto 07, 2009

Pues veréis que chorrada, pero le hago fotos a las puertas de los baños de los sitios en los que trabajo. Total, es una visión más que recurrente y familiar.

He mirado mucho rato esas puertas. Haciendo tiempo cuando no había NADA de trabajo, cortándome las uñas, esperando a que se me deshinchasen un poco los ojos antes de salir (cuando ese sitio tan malo en el que estuve me tuvo tan mal).

El caso es que una llega, cierra la puerta y… bueno, algo hay que hacer para matar el tiempo cuando no puedes llevarte una revista. ¿Habéis visto ese capítulo de Cómo conocí a vuestra madre en el que Marshall se lleva una revista al baño para leer una revista? Pues eso, que me muero de vergüenza antes de llevar un cartel a la vista de todos que diga: oigan, que me voy a plantar un pino, a visitar al señor Roca, a descomer, a hacer un churro de chocolate, a jiñar, a atender la llamada de la madre naturaleza, a hacer algo que nadie puede hacer por mí, a hacer espacio pal postre, a, en fin: a cagar. (Por cierto, ver todas las posibles variantes aquí: a destacar la de “a componer reguetón”, he tenido que dejar de leer un rato porque no podía para de reír).

Así es que me llevo el móvil: reviso los mensajes, leo el correo, reviso fotos o, directamente, le hago una foto a la puerta del baño. ¿Por qué? Bueno, todo empezó siendo la prueba de un móvil que me compré en una escapadita no autorizada (sí, que salí de la ofi diciendo que volvía en un rato, cogí el coche y me fui a recoger el móvil que me esperaba en la tienda nuevecito y calentito. Es lo que tiene la confianza y los años en un sitio en el que ya te da todo igual porque has echao horas NO PAGADAS NI AGRADECIDAS como pa compensar el no acudir al trabajo durante los próximos 10 años). Y luego, se ha convertido en una costumbre.

Ya dije que era una chorrada y que me daba algo de vergüenza. De hecho, sois los primeros en saberlo, aparte del jevi, claro. Pero total, con la de cosas que he contao ya… Tsk.

jueves, agosto 06, 2009

Ayer me hice una foto con la cámara del portátil, para una chorrada de esas que tantas hay en internet. El jevi la miró sorprendido. Qué cara de cansancio tienes –me dijo. Los párpados caídos, con los ojazos que he tenido siempre; el rictus amargo, la cara como hinchada pero colgando.

Y sí. Los años, los kilos (y no, la fontvella es agua normal y corriente, ni quita arrugas ni adelgaza ni na de na), minibere y esta puta ciudad que odio. No la ciudad, que es bonita, no a los de aquí, que son hospitalarios y generosos. Odio el ritmo y a los que no somos de aquí que empujan, corren por las escaleras mecánicas como si la vida les fuera en ello (¿dónde está el fuego, manga de tarados?), te hablan con malos modos o ni siquiera te miran cuando les hablas… en fin.

No me gusta el lugar donde trabajo ni la actitud de la gente. No me gusta que me traten como si fuera una cría y que a una semana de cumplirme el contrato no me dijeran qué iba a pasar conmigo. No me gusta estar por una puta ETT y llevar más de un año sin vacaciones. No me gusta trabajar y tener a minibere en una guardería, como si fuera un mueble.

Llevo toda la semana llevando sola lo que normalmente llevamos entre mi compañera (esa que, según toca, está de buenas o no) y yo, hoy me he dejado ni se sabe la de cosas sin hacer. Muchas de ellas porque no sé hacerlas porque me explica las cosas a trozos, sin darme información completa de modo que si surge algo distinto yo sea capaz de solventarlo.

Me levanto a las 6 de la mañana cada día.

Una sujeta me ha timado 210 euros en eBay.

Hoy me han dicho que mi padre tiene cáncer. Mi padre. Esa persona a la que quiero con toda mi alma y a la que admiro desde lo más profundo de mi ser. Con la que me identifico tanto y a la que tanto me parezco. Mi padre.

Y estoy demasiado cansada para llorar.

Esto supongo que contesta a la pregunta de por qué dejado de nadar o por qué no me apunto a un gimnasio o por qué por qué por qué. Ostias, porque no puedo con mi alma.

Buenas noches.

lunes, agosto 03, 2009

Mis cojones 33, como dice una amiga.

Ahora resulta que debo de haber desarrollado algún tipo de alergia al sol: cada vez que lo tomo (y nunca estoy más de una hora en la playa, hora que me paso casi toda en la sombra; todo esto con factor de protección 30 mínimo) me sale un sarpullido la mar de mono en los tobillos y espinillas. Viva.

Pues vaya con la playa, que se nos jodió el invento. En fin. Hoy hemos ido al parque, al Juan Carlos I. Todo praderas verdes, fuentecitas, espacios abiertos. Y no hace demasiado calor. Ain qué desestrés más rico. El jevi bregando con minibere en el tobobán, lamujertirita bregando con su dogo-pony y el perro de unos amigos y yo, qué felicidad, descalza, con unos piratas y una camiseta de tirantes finitos, respirando el olor a césped limpio, tumbada sobre la hierba, mirando la estela de un avión en el cielo azul a reventar, mientras hablo con lamujertirita (que, dicho sea de paso, me contesta como buenamente puede la mujer, mientras Galleta hace que se tire encima una botella de agua al ir a beber, la arrastra varios metros por el suelo e intenta enrollarla en su correa. Sí, qué bonito es tener mascota).

Al levantarme y caminar hacia la salida, le he dicho al jevi: nene, ráscame aquí, bajo la paletilla, a la izquierda. Ay sí, qué bien.

Y a los 5 minutos: uy nene, igual pero a la derecha, a la derecha.

Y a los 3 minutos: ¡¡la columna, la columna!!

Y luego: ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAH!! ¡¡rasca rasca rasca por diosssss!!

Que se ve que el césped también me produce alergia. Bonito sarpullido en brazos y espalda. Viva. ¬¬ Dónde está un buen Nosferatu para rascarte la espalda cuando más lo necesitas.

 

Nosferatu

martes, julio 28, 2009

De pequeña vi un documental en el que se afirmaba que la lengua de los tigres era tan rasposa que podría despellejarle la espalda a una persona si se la estuviera lamiendo durante unos 30 (¿o eran 60?) minutos.

Y así es el tiempo. Erosión y saliva. Lamiendo sin pausa, desgastando lo bueno y lo malo, dejándote en carne viva hasta que ya no queda señal.

Lo peor es el comienzo, cuando sabes lo que falta y cuánto te va a doler. Cuando sabes que el tiempo no tiene prisa porque su lengua se mueve según el metrónomo de una de las dimensiones que tú, ser ínfimo en el Universo, no llegas ni a imaginar. Y el deseo de que todo pase no es suficiente, ni bastante, ni nada. Porque es una soberana estupidez pensar que nuestra voluntad puede cambiar algo.

Y así hasta que se regenera la piel. Y vuelta a empezar.

De pequeña vi un documental en el que se afirmaba que la lengua de los tigres.

lunes, julio 27, 2009

Me pregunto si a las madres y abuelas, a partir de cierta edad, les dan un cursillo acelerado de cómo desquiciar a los descendientes, cambiar las letras de las canciones o cómo renombrar las cosas según se levanten.

Hace unos años llegó un día mi abuela entusiasmada del médico. Que le habían dado unas pastillas buenísimas, una maravilla. Que eran nuevas y quitaban los gases. Las había dejado en casa, pero si queríamos bajaba a la farmacia a por una caja para nosotros (sí, lo de automedicarse en mi familia es pa chillar… pa chillar yo, que ya no sé como decirles que un día se matan entre ellos). Le dije que no, que yo bajaba.

- ¿Cómo se llaman las pastillas, abuela-bere?

- Pues una cosa así muy fácil, para los gases… tenía una erre… a ver cómo era… sí, erra… ero…perro… ¡yastá! ¡PEDORREO!

Lo peor fue que, cuando se me pasó el ataque de risa, estuve como 10 minutos convenciéndola de que unas pastillas para los gases jamás se podrían llamar así, por muy descriptivo que fuese el nombre. No se convenció hasta que no bajé a preguntar a la farmacia por un producto similar y subí con una caja de AERO-RED.

domingo, julio 26, 2009

N. puede oír un rascar de uñitas así, como quien no le da importancia, y el crujir de la madera en el suelo que, precisamente, es de terrazo. Subir el volumen de la música serviría si no fuese por el olor que lo delata. Está ahí, contaminando el descanso.

Y luego será inevitable. El frío de la mañana, y a partir de ahí todo irá cuesta abajo y volverá a empezar la tarea de ablandar el ladrillo. De pelear a mordiscos, de dejarse ganar. La derrota de cada día.

Sí, ahí está esperando, agazapado. Otro lunes más.

jueves, julio 23, 2009

Te van a dar un toque por los vaqueros –me dijo una compañera de algodonal el otro día. Al parecer, ha habido sermón a los becarios por llevarlos.

Y bueno, me dije, de este finde no pasa: necesito ropa de mi talla. Porque lo malo de estar gorda y haber adelgazado 7 kilos es que:

  1. La ropa de pronto se te cae o te queda espantosamente ridícula, con lo que pareces más gorda
  2. La ropa de antes de engordar tanto te está pequeña o te queda espantosamente ridícula, con lo que pareces más gorda y, además, te asfixias
  3. Son solo 7 kilos (una gota en la inmensidad del mar o un pellizco de barro en la redondez del botijo, por hacer un símil más ajustado a la realidad) y casi nadie se da cuenta, con lo que sigues pareciendo estando gorda
  4. ¿he mencionado ya que estoy gorda?

Mamá –le dije en un arrebato de entusiasmo. ¡Llévame a los chinos!

Y había que verle a mi madre la cara iluminada de la ilusión, con lo que le gusta a ella comprar barato.

No, hija –me respondió-, vamos a comprarte ropa buena, vamos al C&A (?).

Pero camino del C&A se nos cruzó por en medio Modas Lamalcosida. Hortera como ella sola, telas calidad sucedáneo de chocolate y, eso sí, tallas XXL y XXXL (snif, me emosiono de recordarlo). Y de allí a los chinos, claro.

Total, que he renovao mi armario de arriba a abajo. Tengo un pantalón verde-putón que hace parecer un morcón ibérico caducao y mohoso-fluorescente, con un cinturón pa chillar PEEEERO también me he comprado una camisola larga que me tapa las lorzas y me hace fisna fisna. Camisetas ajustaditas pero que no sacan lorza, piratas… amos, de to.

En el curro me han preguntao cada día que de dónde he sacado una ropa tan mona, que hay que ver lo bien que me sienta (que una pesa lo que una tanqueta pero tiene cintura y forma de guitarra). Y yo me he callado como el verde de mi pantalón de Modas Lamalcosida, es decir, como una puta. :-D

Eso sí, como se me acerque alguien con un mechero, dada la calidad de las telas, lo más seguro es que la ropa que lleve haga ¡FUMP! y me quede en pelota picá en mitad de la calle. Diosnoloquiera ni vuestros ojos tampoco. :-Þ

martes, julio 21, 2009

Hoy me he levantado Agustina de Aragón, Juana de Arco, lemming. Y he decidido atarme más fuerte el nudo del estómago y protestar de todo lo protestable que me voy dejando.

Y es que los conflictos, los enfrentamientos y las quejas son algo que suelen poder conmigo. Sólo de pensarlo me da la angustia y me callo. Pueden pasar días con la sensación de ahogo y sin ser capaz de mover un dedo.  Evidentemente, trago lo intragable y soy el cliente perfecto: la perfecta imbécil.

Como por teléfono luego no queda constancia de nada, tiqui tiqui tiqui, a golpe de correo electrónico he expuesto mis quejas en tres situaciones distintas y reclamado lo que, sin duda alguna, son mis derechos.

Siento una extraña sensación de alivio, pero cada vez que miro el correo el nudo se me aprieta otro poco.´

Más que haber hecho lo correcto, es como si me hubiese lanzado a lo Thelma y Louise por el barranco de mis fantasmas.

A veces qué hartura da ser uno mismo, joder.

jueves, julio 16, 2009

El Paraíso iba a ser esto, vida durante un tiempo, aire fresco, ocio, juegos, cenas fuera, ¡orgías! Minibere UN MES COMPLETO en casa de sus abuelos, remojándose las lorzillas en el Mediterráneo, apedreando patos en el parque con hojas de lechuga (sí, vale que se apedrea con piedras, pero es que ahojando patos queda mu raro).

La realidad: primera noche de sueño sin interrupciones en dos años y pico, primer día sin obligaciones, paz, relax. Resto de días echando de menos al minibicho tanto que estaba por coger al primero que pasase por la calle para bañarlo, darle la cena, contarle un cuento y cantarle al acostarlo. Todo esto tirándome de los pelos con el jevi por ver quién lo hacía todo, claro.

Así es que la triste verdad es que hemos estado más de una tarde a las 6 y media sentados en el salón sin saber qué hacer. Ya, vale, ya, pero en eso se tarda un rato y no es plan de estar un mes todas las tardes a 5 o 6 horas diarias. SEAMOS REALISTAS.

Al final hemos jugado a la Wii (ay mi brazo, ay) y, por no saber qué hacer… hemos acabado comprándonos un coche.

domingo, julio 12, 2009

Para mí, la mejor reseña sobre la muerte de Michael Jackson que he leído hasta ahora.

“Hasta hace un par de semanas, concretamente hasta el 24 de junio de 2009, Michael Jackson era un pederasta de la peor calaña, un pirado que dormía en una cámara hiperbárica…”

Sigue leyéndolo en el blog de la Señorita Puri, su autora.

No entro en si era bueno o malo, si era verdad lo que contaban de él o no. A mí me daba y me da mucha pena todo esto. Un ser que se hace lo que se hizo y vivió como vivió, no puede ser otra cosa que un infeliz mayúsculo. Quiero creer, porque es una idea horrible, que no eran ciertas las acusaciones de pederastia, pero no puedo saberlo. Si lo fuera, tengo clara la conclusión: un pederasta muerto es un pederasta menos, ya que nunca cambian. No lo he conocido, pero repito, quiero creer que, a pesar de tener un trastorno evidente de personalidad, era tan inocente y puro como decía ser.

Y ahora resulta que era un semidios y que inventó hasta la rueda. Pues el moonwalk, desde luego, no lo inventó él aunque lo popularizó, adaptó y mejoró. Vídeos en youtube hay a porrillo sobre grandes leyendas negras que ya bailaban como él en el año de la polca. Que no niego que el tío fuera un genio, pero vamos, que después de muerto va a ser que separó la luz de las tinieblas, y vió que era bueno etc. Que estoy segura de que ya debe de haber algún grupo de pirados pidiendo su canonización.

La cuestión es: ¿qué es toda esta histeria colectiva? ¿Cómo se puede ser tan hipócrita?

Pobres hijos. Tendrán pasta pero… pobrecitos.

miércoles, julio 08, 2009

Na, que al hilo del remix de ynosek (y espero no pecar de vulgar al clasificarlo de recomendable-que-te-cagas-por-las-bragas), me dió por buscar a Ladytron, de ahí me acordé (es lo que tienen las rimas tontas) del Orgasmatrón de Futuresex de Mendetz (¿a que empieza igualito que la versión larga sin censura de Girls on film de Duran Duran para acabar pareciéndose al Take me out de Franz Ferdinand?), acabé bajándome el disco de Mendetz del 2006 y ahora ¡no puedo parar de escuchar esta canción!

Nota: si ya dije lo de que Futuresex se parecía a Girls on film, no ma cueldo y soy demasiao perra pa hacer una búsqueda en las entradas. Ajo y agua.

martes, julio 07, 2009

Se me ha suicidao el pez, así, sin anestesia ni nada. Se lo encontró el jevi hecho una hojilla-pasa en el suelo de la cocina. Había saltado de la pecera, creemos, agobiado por el calor. O eso, o la lasaña de la encimera tenía una pinta irresistible. Es lo que tiene estar año y pico a escamitas para peces.

Lo vi en una tienda de animales el día del primer cumpleaños de minibere y pensé que le haría ilusión verlo nadando y echarle comidita. El jevi, en un alarde de originalidad, le puso nombre: Pejcao. (No, no me enamoré de él por su faceta creativa)

Y ahí que ha estao, en manos de vecinos apañaos cuando nos íbamos de viaje; al ladito del radiador en invierno, en la cocina en verano pa que estuviera más frequito, inflando sus carrillos cuando se le acercaba algo de colores vivos; mirando con sus ojos de bola la cara ansiosa de minibere cuando le soltaba las escamas en la superficie con mucho cuidado o cuando gritaba a ras del agua ¡mamá, mira, el pej, mamá, mira, HOLA PEEEEEES HOLAAA!

Me enteré en Málaga. ¿Y ahora qué le digo a la niña? ¿que se ha ido al cielo de los peces? ¿que volvió al río del que vino? Pues na, le he dicho que el pez ya no está, que se cayó de la pecera y se murió y que ya no tenemos pez (también estaba la opción de contarle que ahora es un ex-pez, pero no creo que esté aún capacitada para pillar a los Monty Python, a mí me ha costao más de 30 años. Lenta que es una).

 

lunes, julio 06, 2009

De música va la cosa. No este el tipo de post que suelo hacer pero es que estas dos muestras de arte algo patrio me parecen, en dos palabras, im-prezionantes.

La primera, en el blog de La señorita Puri. Tan bueno el post como el vídeo al que acompaña. Sus comentarios son imprescindibles para disfrutar de la experiencia al completo. ¿Alguien se imagina a Tino Casal en plan Juan Pardo en un vídeo-clip que ni el NO-DO? Pues eso.

La segunda, aquí. Este, aviso, da una vergüencita ajena que pa qué. Superduro duro duro.

domingo, julio 05, 2009

Me han renovado por otros pocos meses. Por el tipo de contrato que tengo (largo de contar) no tengo derecho a vacaciones. Hemos llegado a un acuerdo: me voy al paro 3 días entre contrato y contrato y así he podido venirme a la costa a soltar a minibere en casa de mis padres para todo julio.

Esto es vida: qué felicidad. Por la noche me tengo que tapar con la sábana y de día es una gloria. Qué suerte, qué maravilla. Me quito por unos días del infierno madrileño. Y es que como en la costa, en ningún sitio: qué alivio y qué gusto escapar del calor.

Ayer entró el terral*. Y 40 grados en Málaga os aseguro que no tiene nada que ver con 40 grados en Madrid: sobre todo por el viento que quema y la necesidad de cerrar todas las ventanas a cal y canto.

*El terral. […]El terral de verano es [un viento] muy seco y cálido y su presencia hace que en Málaga se registren las temperaturas más altas de la Península. […]

Qué suerte, qué maravilla yuju y todas esas cosas ¬¬

sábado, julio 04, 2009

Deben de haber adelantado la hora en la que se disparan los aspersores porque recuerdo que cuando vivía aquí saltaban a las 2 de la madrugada, clavaítas. Lo tenía más que comprobado. El gato espatarrao sobre la cama en mil posturas imposibles, el matamosquitos soltando su olor azul y yo, ave nocturna, clavando los codos antes un taco de apuntes. Siempre con prisas, siempre agobiada. Y por qué se me ha quedado guardada en la sesera esa noche, precisamente esa. Café y vitaminas.

El caso es que estoy oyendo los aspersores chss chss chss chss chss chrss chrss. Huele a yerba. Hace fresquito. Huele a veces a pis de gato, que estoy sentada cerca de la caja de arena. El suelo no es parqué y está frío. La casa está recogida y limpia. El ambiente está cargado de agua. Aquí se suda un montón.

Voy a dormir sola en una cama de sábanas suaves, pesadas de la humedad y frescas. Con un poco de suerte, mi ex-gato (otro) se me subirá para que lo abrace y dormir conmigo, aunque lo dudo mucho: desde que lo “abandoné” (según su percepción, que estuvo cabreado conmigo durante mucho tiempo) para irme con un jevi a 500 y pico kilómetros, ya no es mi gato.

No está mal regresar a casa de bere-padres de vez en cuando.

viernes, julio 03, 2009

Te reconocería en cualquier parte. Tu sonrisa estúpida, que no podía soportar, sería un faro de xenón directo al nervio óptico, como un dolor agudo bajo los arcos ciliares.

Te odiábamos. Suena fuerte, pero es la verdad.

Te despreciábamos.

Alguna vez me he preguntado si, realmente, lo merecías. Y la respuesta siempre ha sido que sí.

Pero si volviese atrás en el tiempo, no lo volvería a hacer. O sí. Da igual ¿verdad?

Cada vez que oigo esta canción de Nena Daconte y veo la sonrisa final del vídeo de Tenía tanto que darte, me acuerdo de ti.

Nota: no conocía este vídeo de la versión de Carlos Jean. Mola, pero me sigo quedando con la versión original.

sábado, junio 27, 2009

Se ha muerto un famoso, que dios nos pille confesaos.

Porque abras la revista que abras, pongas la cadena que pongas, sintonices la emisora que sea: el difunto. A todo color (en el caso de Farrah Fawcett y Vicente Ferrer, vale; en el de Miguelito, menos). Qué penica daba, qué bueno era, qué malo era, qué de cosas hizo en la vida, qué de pasta movió, qué bien cantaba/bailaba/actuaba/hablaba/setirabapedos/whatever.

En 1900 tal se comió una castaña pilonga… Así era de chico… Le gustaba criar ranas [insertar aquí imágenes de miles de ranas con brazalete negro en un anca + otra intentando hacer un corte de mangas (pobrecita, qué trabajo le cuesta) que siempre hay disidentes orgullosos de no compartir gustos con la plebe].

Blogs, twitter, facebook, comentarios, reseñas documentadas, reseñas sin tener ni pvta idea, por aprovechar el momento y dártelas de trascendente.

Ya van 3 de 3. Si se cumple el dicho, estaremos tranquilitos otra temporada.

miércoles, junio 24, 2009

Esta mañana me he armado de paciencia y he decidido que era hora de ponerme a esperar. Sin parar de moverme, por supuesto.

Y luego he vuelto y me he tomado otra pastillita de paciencia.

Y al rato he pensado que hey por qué no, y allá que han ido dos onzas y tres cuartos.

Disuelta en leche tampoco está mal mmm… hace grumitos.

Con el calor de esta tarde me he vuelto a duchar para sentirme a gusto. Pero dónde habré dejado la toalla… He tenido que secarme con un trozo grande de paciencia.

Me la he llevado de compras y le he regalado unas sandalias monísimas de la muerte. Total, que vaya cómoda ¿no?

Y un collar (de perlas).

Después me la he untado en una rebanada de pan.

Y así todo el día.

Me sale por las orejas, la respiro.

Ahora mismo se me ha dormido en la ceja izquierda (pica un poco, pero me da pena despertarla).

Y espero, espero. Sin parar de moverme, por supuesto.

M.

martes, junio 23, 2009

Quería decirle tantas cosas que, como siempre, no dije apenas nada de lo que realmente quería; pero lo que no imaginaba era que serían las últimas palabras.

Me ha podido la voz negra que llevo dentro. Esa que me dice que hablo demasiado y que por eso, nadie me va a querer nunca.

De pronto me encontré suelta de su mano y no supe cómo había sido. Me senté en el suelo.

Aquí sigo desde entonces.

lunes, junio 22, 2009

Hasta el día en que le plantan un modernísimo edificio ante la ventana del estudio, L. no sabe nada. Son veinte pisos que arrojan una sombra nueva a los muebles y revelan un rincón secreto con el cambio de luz. Bueno, no es que fuese secreto, es que no se veía ahí, en un lateral de escritorio, pegadito a la pared norte. No puede ser que haya aparecido de repente, se dice L. en su desconcierto

Pero lo peor es lo que allí hay. Pedacitos pequeños como de cristal, rojo oscuro, que con un latir suave y rítmico parecen querer dar saltitos de ballet. Qué monos.

L. se queda mirando y siente el dolor estriado en el pecho, un dolor nuevo y agudo recién descubierto, como los trozos olvidados.

L. los reconoce. Y se le viene a la boca el recuerdo de un crac-cris oído así como de lejos mientras trabajaba, leía o hablaba por teléfono. No le hizo caso, lo había borrado de su memoria.

Sin haber tenido consciencia del golpe antiguo, agarrándose el pecho en un intento ridículo por minimizar cuánto le duele, L. acaba de reencontrar unos añicos de su corazón mientras en su cabeza se mezclan ideas de analgésicos y pegamento, o tiritas o café; cómo no, un café lo arregla todo.

Pss pss sgueme
Bereni-C reloaded

Marcas de ganaderos
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