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viernes, agosto 12, 2011

Papá Noel, en un alarde de originalidad y campechanería, y tras haberse puesto morado a mojitos, nos trajo unos patines a cada uno estas Navidades. Y ahora, POR FIN, después de meses en el guardamuebles y a la espera de tener algo de tiempo, los hemos estrenado.

Yo había patinado cuando tenía 12-14 años con cuatro ruedas. Y las mujeres, teniendo el centro de gravedad más bajo, solemos guardar mejor el equilibro que los hombres. Y joder, que tan difícil no puede ser ¿no? Mientras no se me escoñe mucho el marido, vamos bien. Yo no creo que necesite mucha ayuda, él, fijo. (Pobrecito)

Y la ley de Murphy, por supuesto, se ha cumplido inexorablemente.

No sólo el hijopMUYHÁBIL va como la seda, sino que yo soy una especie de hipopótamo patinador descendiente de Billy Idol (me he vuelto a cortar el pelo y teñido de rubio: soy talmente su hija secreta) con la misma habilidad para mantener el equilibrio que un epiléptico sobre hielo.

Ahí es nada.

Y ahí nos vemos. El jevi RIIIISSS RAAASSS RIIIIISSS RAAAS y yo RII..AYAYAYAY..SHAKASHAKASHAKA...RAAASS... donde los SHAKASHAKASHAKA con mis aleteos tipo molino de viento para mantener, más o menos infructuosamente, la posición vertical. El caso es que extendiendo los brazos en cruz y moviéndolos espasmódicamente, consigo no dejarme los piños en el asfalto (a duras penas).

He visto payasos borrachos con más dignidad. He visto auxiliares de vuelo drogados con más elegancia. He visto guardias urbanos con mala ostia con más glamour.

De farola a farola. RIII.... SS... SHAKASHAKASHAAAKA... AYAYAYA... RAAASS....

Si Don Quijote me avistara de lejos, fijo que espoleaba a Rocinante para embestirme.

A la hora (bueno, vaaaale, media hora) he decidido que no podía decidir si me dolía más el cuello, la espalda, los tobillos o el orgullo y le he dicho al jevi que patinase con la madre del topo, que yo me iba a casa.


martes, mayo 24, 2011

 

Así he estado toda la semana.

Villacaos, también conocida como “El Escorial”, está lista para vivir en ella. ¿He dicho vivir? Ejem. Algo parecido. Al final la han terminado antes que La Sagrada Familia, pero por poco.

Nos hemos gastado lo que teníamos y lo que no teníamos. Hemos estado 4 meses en un piso prestado a tomar por saco de nuestros curros, con todas nuestras pertenencias menos lo imprescindible. El resto: en el guardamuebles. Qué poco se necesita para vivir, por cierto, y cuántas cosas acumulados que resulta que NO nos hacían falta.

Qué ganitas de dejar el puñetero piso, dios. No veía el momento. En ese barrio aislado y lejos de todo. Pequeño, con la ropa doblada sobre las maletas, con un par de zapatos y sólo ropa de invierno. El piso que, por otra parte, estaba loco por echarnos.

Y, como le dije a Gacela cuando vino a ayudarme a empacar: esta noche duermo en MI CASA por mis santos. [Minibere: Mamá ¿hoy es tu santo? No hija, no, ejem…] Y vaya si dormimos en casa.

El primer día no encontraba las bragas. Ni la ropa. Ni el secador. Ni el pijama. Ni.

Y para buscar A, tenía que ir a B, que no estaba y en su lugar había una C. Así es que, tras pasarme el día deambulando por la casa entre un laberinto imposible de cajas, decidí que lo mejor que podía hacer era sentarme en la cama a medio vestir y llorar como si no hubiera mañana. Y me sentía como el cronopio que buscaba la llave o el de La foto salió movida. (Cortázar, siempre)

Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de la calle en la mesa de luz, la mesa de luz en en dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle.
Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.

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La foto salió movida

Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.

Mi suegro, que estuvo todo el finde para ayudar, se dedicó a montar cosas que para mí no eran urgentes y claro, el jevi, con él. Así es que en vez de deshacer cajas (ciento y pico), ponían lámparas. Y debe de ser que en su universo particular masculino es mucho más importante no tener bombillas colgando del techo que el que su nuera/mujer no lleve bragas y tenga que ponerse una camiseta de Mazinger del jevi porque no encuentra las suyas. Entendámonos, la camiseta mola. Pero yo quería encontrar MI ropa. Y así se lo hice saber al jevi entre llantos, mocos y ataques de histeria. Todo esto en bajito, claro, que el suegro andaba en el lavadero montando otro mueble.

Hace ya de eso una semana y aún no encuentro muchas cosas.

Sarajevo, campamento de gitanos, la actual Grecia antigua. Descontrol. Memoria a fragmentos. Cada cosa en un sitio distinto, cambias de habitación y has visto algo, pero ya no recuerdas dónde. Desconcertante. Agobiante. Extenuante.

Pero es mi casa, nuestra casa, nuestro silencio, nuestros pájaros, nuestra enorme ventana en la cocina, nuestro balconcito, nuestro trastero, nuestra luz Sonrisa

lunes, mayo 02, 2011

 

La casa nos odia. Y ya está. Que si no, no me lo explico.

Y más concretamente, nos odia el baño del dormitorio. Si sólo le falta escupirnos…

No contento con escaldarnos/achicharrarnos en una ducha escocesa infernal y mal mala mu malísima y malvada, me tira la barra de la cortina de la ducha en el cogote o hace que quede enganchado el pitorro de cambiar entre ducha y grifo para que, al abrir más tarde, me caiga en toda la cabeza un chorro de agua helada mientras, completamente vestida, me inclino a abrir el grifo para llenarle la bañera a Minibere.

Pues bien. Todo eso vencimos, sí señor. Aprender a regular el aparentemente regido por el azar puñetero grifo. Asegurar la barra. Comprobar pitorro. Minucias.

¿Su última y desesperada estratagema? UNA HUMEDAD. Hala.

Ahora sí que nos ha echao porque, de seguir duchándonos ahí, vamos a quedarnos sin pared del salón. Y todo eso está muy mal y esas cosas, pero si tenemos en cuenta que esta NO es nuestra casa y que estamos viviendo en ella de prestado, pues ya diréis. Así es que mañana viene el fontanero, menos mal que los dueños tienen seguro.

Baño del dormitorio 4 – Bereni-C de la Selva 3

Ahora usamos el baño pequeño, que tiene un plato de ducha enano. Tan enano que cuando abres la puerta (plegable) hacia adentro, te tienes que pegar a la pared como si fueras una lagartija. Tan enano que, como se te caiga la esponja, tienes que ir agachándote muy tieso y poco a poco, doblando las rodillas pero sin inclinar el cuerpo, a ritmo del Limbo Rock, porque no hay espacio para que te dobles por la cintura ni nada parecido.

Ayer nos dijeron que nuestro piso estaba listo. Fuimos a verlo. Abrí la puerta. Lo vi. Me embargó la emoción. Me eché a llorar. Y el jevi aún me pregunta que por qué…

martes, abril 05, 2011

 

Hoy me he vuelto a perder con el coche, para variar.

Y pocas cosas me producen más angustia, a parte de atravesar puentes o subir montañas. No me gusta conducir. Me agobia muchísimo no poder pararme a recoger a alguien, no encontrar aparcamiento, no saber dónde estoy.

No veo el momento en el que el jevi se saque el carné para no tener esta maldita obligación de ser siempre yo la que conduce, haga frío o calor, sol o lluvia, estando mala o peor.

Perderme en Madrid suele llevarme a ataques de ansiedad lo cual, conduciendo, no es lo más recomendable. Así es que llamo al jevi y le lloro y le lloro y le lloro hasta que me falta el aire e intento parar.

Es la sensación de no saber dónde estoy y de estar convencida de que no voy a poder saberlo la que me agobia hasta lo menos soportable. Y la constatación de que sigo siendo torpe, lerda y con NINGÚN sentido de la orientación o capacidad para memorizar caminos. Tanto es así, que me bloqueo y no soy capaz de seguir las instrucciones del GPS de turno, ya sea el navegador de Google o el estúpido Garmin.

Hoy he acabado en unas callejuelas que iban y venían a Gran Vía. Y he conservado la calma pero abriendo tantos los ojos y agarrando con tanta aprensión el volante que casi me daba risa sólo de pensar que pudiera verme alguien conocido.

Como si fuera un dibujo animado: la ardilla desquiciada en busca de su bellota. La hormiga conduciendo un tanque de papel entre kamikazes en busca del rastro hacia el hormiguero.

Y entonces, he girado a la derecha y he sabido dónde estaba.

No ha sido un mal lunes, después de todo.

sábado, marzo 05, 2011

 

Minibere: (a la salida del cole, en modo “radiopatio”) …y nos han puesto una peli y salía un zorro y salía un perro y eran amigos.

Yo: Qué bonito, hija ¿se llamaban Todd y Toby?

Minibere: Shi. Pero ¡me he perdido un trozo y no la he visto entera!

Yo: ¿Y eso?

Minibere: Que he ido a hacer caca.

Yo: (mascando la tragedia): ¿Caca? ¿y quién te ha limpiado? (4 años, no digo más) ¿tú?

Minibere: No, mamá, que yo no sé bien. Ha sido María.

El jevi: ¿María la profe? (Nos miramos. Lucecita de esperanza pero muy tenue)

Minibere: ¡No, hombre! ¡María mi amiga de la clase! Que como yo cuando me limpio me puedo llenar los dedos de caca, le he dicho a María que lo hiciera ella y me ha limpiado el culo.

[Y aquí no he encontrado ningún signo o carita que refleje el desencajamiento facial del jevi y mío.]

Nota: efectivamente, las bragas las tenía como un cuadro de Pollock.

Nota 2: esto sí que es un amigo de verdad. A ver cuántos tenéis a alguien dispuesto a hacer esto por vosotros ¿eh, eh, eh?

lunes, enero 31, 2011

 

Mi casa, pero aún no. Bueno, mi casa porque tenemos las llaves y nos han transferido la propiedad. Eso que a mí me suena al cartoncito con una banda de color mostaza Calle de Serrano uno dos tres cuatro cinco seis siete sin pasar por la casilla de salida ni cobrar los 200 euros.

Que la señora es “poco curiosa”, nos dijo con un mohín el chico de la inmobiliaria. Angelico, qué trabajo le debió de costar ponernos en antecedentes sin usar las palabras “warra” y “gallinas”. Él se limitó a llamarla, simplemente, Lola. Que esperaba que no nos asustara el olor a perro, que tenía varios…

Lo de warra y gallinas no lo vimos así a priori. Poco curiosa, sí, peste a perro, un rato (un tufo que tiraba p’atrás a pis canino) pero al volver al piso vacío, ay madre. Si en esos muebles y frigorífico guardaba comida es que son inmunes a todo bicho viviente. La casa tiene mierda para alicatar tres cuartos de baño.

Ahora, maja, un rato, la verdad (la señora).

Tenemos tarea por delante, mucha. Ahora estamos viendo cuánto roto y viejo hay que antes no se veía llena de enseres. Y es descorazonador, además de preocupante (que no sé si nos llegará el presupuesto para todo). Así es que además de lo que ya no nos gustaba (los colores estridentes y opresivos, los panelados de madera oscura que hacían poco luminosa una casa totalmente exterior, el baño con cenefa de plástico hasta en la tapa del water) ahora vemos los rotos y descosidos.

Mi favorito, con diferencia, es el baño exterior. Todo en negro y dorado, azulejos grises. Mampara de bañera alternando espejos y paneles imitando a mármol negro y blanco. Más que ducharte parece que vas a dar la última cabezada. Que he visto mausoleos más alegres y con menos pinta de tumba, vamos. Le he dicho al jevi que yo ahí no pongo un pie (ni un culo en el retrete) hasta que no esté todo lleno de lazos y corderitos rosa, por lo de contrarrestar lo más posible el yuyu que me da. Qué repelús, madre. Que estoy por hacer un exorcismo en lugar de una reforma.

El jevi dice que, si le pongo corderitos rosa, me ahoga con la cortina de lazos y me empareda detrás de los paneles imitación a mármol que habrá guardado expresamente para ello (glups). (Ahí sí que lo mismo no le viene mal un exorcista después).

Habrá que llegar a un consenso (por la cuenta que me trae).

Pero da igual. Qué ilusión ir a verla e imaginarme los muebles, los colores claros, el plato de ducha. La luz entrando a raudales. Y Minibere, en el parque que hay a 40 metros del portal, en la misma placita. Un parque infantil con tobogán, columpios, escaleras, agujeros, cuerdas…

Ya he visto los manuales de los electrodomésticos que nos ha dejado la ex dueña de la casa y ¡la vitro es de inducción! (casi doy botes al verlo. Compramos una este verano en plan urgencia y nos quedamos con las ganas por el precio), la nevera está bien y la lavadora tiene tantas funciones que sólo le falta llevar a Minibere al cole. :-)

También nos ha dejado Lola un poto tamaño XL, unos azulejos de adorno con escenas campestres que no llegan a kitsch, así es que se quedan en horrorosos, y tres láminas de, cómo no, unos perros en la hierba.

Y esta será nuestra casa. Ahora sólo queda empezar a llenarla de recuerdos :-) (y gastarnos una pastaca en reformas, y llegar a la extenuación limpiándola). :-))

viernes, enero 28, 2011

 

Días de mierda. Días en los que querría un trozo de seta del delantal de Alicia para hacerme pequeña pequeña y meterme en un bolsillo del jevi. Que me llevase al trabajo, al comedor, a por la niña, en el tren, por la calle. Calentita, mecida, pequeña. Contenida en su mano a ratos, escondida, abrazada, a salvo.

Porque en días así nada es suficiente. Porque en días así querría esfumarme, dormir y no despertar durante mucho tiempo.

Porque sé que esto no pasará mañana ni al día siguiente. Porque sé que sólo me queda esperar a que baje la marea sin ver la línea de costa.

Mientras tanto, me agarraré a minibere y le diré al jevi que me abrace ahora cuando vayamos a dormir.

Después de todo, Alicia no es más que un personaje de cuento, las orugas no hablan (y mucho menos fuman) y hay cosas que no merecen la pena.

Buenas noches.

miércoles, enero 26, 2011

 

Y esta viene siendo la banda sonora de mis mañanas. Torture, se llama la canción.

¿Que estamos viviendo en un piso de prestado ya lo he dicho? Y aquí vamos a estar durante un tiempo. Las cosas han venido así. Todo es nuevo, todo es diferente: hay que acostumbrarse, aprender. Cuánta luz entra por las mañanas, a qué hora se baja la basura, cuánto tarda la lavadora y cómo deja la ropa de mojada o seca. Pero, sobre todo, CÓMO REGULAR LA TEMPERATURA DE LA PUTA MALDITA NOARDIERA DUCHA.

Y en esas estamos. Hemos probado todas las combinaciones caldera/apertura de grifo/giro de grifo que se nos han ocurrido. Ya sólo nos falta hacer el pino puente mientras lo abrimos.

El caso es que, no sabemos por qué pero sospechamos que por pura maldad, la caldera empieza a calentar el agua y luego… se arrepiente. Y luego cambia de opinión. Y luego de nuevo, y más tarde otra vez. El resultado final es una ducha escocesa de las que molan, a las 6:30 de la mañana, justo al salir de la cama cuando lo único que tienes ganas es de volver a ella o, en su defecto, MORIRTE.

Cuando empieza a templarse, malo malo, que acaba fría. Si empieza a calentarse, hay que huir despavoridos. Estoy convencida de que, cuando llega a su punto máximo, podrían pelarse tomates a tiras. Un día voy a pedirle al jevi que me traiga unos, porque no me apetece nada probarlo con mi propia piel. Así es que toca primero separar el culo y luego todo el cuerpo y, alargando un brazo que se queda en modo palito de merluza congelado o rollo de kebab requemado (según toque) vas como puedes dándole toques al grifo, así, sin acercarte. Lo que pasa cuando te pilla con el pelo enjabonado es una mariconá al lado de lo peor que te puede pasar. Porque que te entre jabón en los ojos, bueno, vale pero… Lo putopeor guay es que al caer el agua a plomo desde arriba, se forma una corriente de aire que levanta la cortina de la ducha y justo va darte ¿dóndeeeee? EN LOS RIÑONES.

Resumiendo la postura: después del salto de rigor a lo Chiquito de la Calzada (¡jarrl!)  por la temperatura sorpresa, te quitas de debajo del chorro de la ducha y vas dándole toques con una mano al grifo en la postura de la grulla no, en la del culo en pompa, mientras, con la otra mano, vas apartando la cortina para que no acabe pegada a tu costado. Si te pilla con el pelo recién enjabonado, todo esto igual pero a ciegas. ¿Mola, eh?

Como dice mi querido y ridículo Robert Smith, it tortures me to move my hands to try to move at all…

lunes, enero 24, 2011

 

Voy a tener una terraza. Pequeñita, pero terraza. Y en ella voy a poner algunas macetas. No más de tres o cuatro, pero serán de exterior y no se me morirán, porque estarán fuera.

Voy a poner un acuario. Nada del otro jueves, pero un acuario. Y podré relajarme mirando los peces, las burbujas salir, el caracol arrastrarse.

Voy a poder aparcar en el edificio. Y ya no tendré que salir a la calle y andar varias manzanas con lluvia, viento, frío o calor abrasador, ni cargada como un borrico. Voy a tener una plaza de garaje en propiedad y no alquilada.

Voy a poder dormir. Sin desconsiderados que pasen por la calle de madrugada gritando la borrachera o a cualquier hora llamando al bicherío al que pertenecen dando silbidos penetrantes. Sin niños jugando al balón a las 12 de la noche en agosto. Sin reguetón a toda ostia.

Voy a poder entrar al baño cuando quiera, sin angustias. Y abrir la ventana para que ventile o entre la luz. Porque en la que será mi casa hay dos baños y los dos tienen ventana.

Voy a llevar a Minibere al cole de al lado, que es público y bilingüe, donde habrá niños de todas partes pero no sólo inmigrantes que formen guetto y por cuya causa ha estado en colegio privado hasta ahora. Voy a llevar a Minibere a un cole en el que no le van a meter tonterías en la cabeza ni va a llevar flores a ninguna estatua con velo.

Voy a vivir en un barrio tranquilo, con zonas verdes y un polideportivo cerca. Voy a vivir en una calle con varios parques infantiles a mano, un centro comercial a 5 minutos y una cabalgata de Reyes de la que se puede disfrutar.

Voy a tener una cuarta habitación para poder sacar todos los libros que el jevi y yo tenemos en común y cuya tercera parte ha estado años en un altillo de un armario. Y una tercera donde alojar a un futuro minideye, una futura minibere 2.0, en fin, un minibicho, si es que llegase.

Voy a tener una cocina que no es un pasillo donde, estando embarazada, no podíamos pasar a la vez el jevi y yo. Una cocina con tendedero y a la que le cabrá una mesa pequeña, para desayunar. Una cocina donde, cuando venga gente, pueda entrar y no quedarse fuera o salirse para que abra la despensa. Donde se pueda abrir la puerta del lavavajillas y a la vez las puertas del mueble de enfrente.

Voy a tener luz. Voy a poder poder poner aire acondicionado y los plomos no saltarán cada vez que encienda dos electrodomésticos a la vez.

Voy a firmar las escrituras de un piso el jueves. Y entonces será mi casa. Nuestra casa.

Sonrisa

domingo, enero 23, 2011

 

No hace frío. El frío está en la mente. El frío es un estado mental. No hace frío.

Llevo puesta una camiseta interior, un jersey de cuello vuelto, la parte de arriba del pijama, una bata, una bufanda, un gorro de lana, el pantalón del pijama y dos pares de calcetines.

Como me caiga, reboto.

No hace frío. El frío está en la mente. El frío es un estado mental. No hace frío.

Y UN COJÓN.

P.D.: Lo más cachondo de todo esto es que el jevi ni me mira, ni se está riendo de mí, ni ha hecho ninguna gracia al respecto. Es lo que tienen más de 9 años de matrimonio…

martes, enero 18, 2011

 

Con la mudanza, se me metió esta canción en la cabeza. A saber por qué. Fui a buscar el CD rápidamente a las estanterías, antes de que se lo llevasen todo… y me equivoqué de álbum. Cuando volvimos ya se los habían llevado. La historia de mi vida. Mi vida en un guardamuebles.

Y después he ido conduciendo de punta a punta, como quien navega a través de las ondas de esta canción en la cabeza. Un bálsamo, un amanecer despacito. A la letra, mejor no hacerle caso. Después de todo es un grupo de los que llamaban siniestros o góticos.

No es el fin del mundo, es el cierre de una etapa. Es la puerta de nuestra ex casa con un golpe seco, que ya no encajaba bien. Es la despedida con eco. Las paredes desnudas, las persianas rotas. Una paloma de plástico de la granja de Pin y Pon.

Y esa sensación extraña de pasar por delante del portal y saber que ya no tengo llave, que ya no puedo subir, que mi casa ha desaparecido, que no es mi casa, que ya sólo existe en un tiempo que pasó y en mi cabeza. Esta cabeza que llevo perdiendo desde el día en que abrí los ojos. Perdido. Y, durante un breve parpadeo, el impulso de subir y sentarme en el sofá para doblar la ropa, ponerme una coca cola, encender la tele, ponerme el pijama.

Me faltan los chinos de la tienda de alimentación, que siempre tienen una sonrisa y todo pulcro y ordenado. Me falta la frutería de la esquina; las bromas con Pedro, el del garaje; saber cómo le va a la niña de Jose; mis macetas; la gata de la vecina. Me faltan los “eh, ya que andáis por ahí”. Me falta sentirme en casa.

Pero también me sobraban demasiadas cosas.

Estamos perdidos. Vivimos de prestado y lejos, pero vivimos. Aún no podemos empezar a acondicionar la que será nuestra vivienda definitiva, así es que damos las gracias por tener un techo bajo el que  guarecernos durante unos meses.  Y nuestra vida no está en un guardamuebles: nuestra vida somos nosotros. Sólo que, a ratos, cuesta un poco decir adiós, aunque la despedida haya sido deseada, aunque sea para cumplir un deseo. Aunque el jevi lo lleve peor que yo y no sepa cómo ayudarle.

Estoy más tranquila que otra cosa, en stand by. En fin, supongo que no estoy triste, it’s just the way I smile.

Porque no estoy triste, más bien todo lo contrario Sonrisa

 

Dios pío ¡vuelvo a tener conexión a Intenné! ¡SÍ SÍ SÍ SÍIIIIIIIII!

[¿enganchada yo? quevaquevaquev…]

lunes, diciembre 20, 2010

 

Voy a echar de menos algunas cosas, pero de ningún modo hacen que desee mirar hacia atrás. La lección de la esposa de Lot la tengo bien aprendida.

Quizás un nuevo cambio sea una nueva huida. Y me pregunto si vuelvo a escapar buscando un nuevo comienzo, un borrón y cuenta nueva.

Pero esta vez no. Me voy yo, con mis nombres, mis alter ego, mi vida, mi cuerpo, mi cabeza.

Cuando el jevi me ha dicho que le da cierta pena dejar la casa donde tanto ha vivido (bueno y malo) yo le he mirado sorprendida. Los buenos recuerdos son los que compartimos y bueno, esto son sólo cuatro paredes. La familia, la vida, la ciudad va con nosotros (sí, otra vez Kavafis).

La casa (esta que acabamos de vender) tiene una distribución estupenda, tiene luz. El barrio está plagado de comercios. Tengo un Corte Inglés a cinco minutos y cualquier tienda que podáis nombrar de ropa o complementos. Debe de ser el punto mejor comunicado de la ciudad en cuanto a transporte. Tenemos 4 o 5 colegios en un radio muy pequeño.

Mis vecinos son gente tranquila y amable. Mi vecina de enfrente, la que tiene síndrome de Diógenes (estoy segura) a sus cuarenta y poco y es alérgica a la escoba y al trapo, es un cielo. Y lo digo en serio. Su gata es nuestra gata, Minibere los visita a diario y compartimos platos y tartas cuando nos salen ricos.

Mis muy mucho mejores amigos viven a 10 minutos andando. Sobre todo ella, que dice que le gusta tenernos a mano, pero que no me canso de decirle que es recíproco.

Pero no.

Yo me alejo de la inmigración ruidosa. De los colegios públicos con mala fama. Del concertado (privado en infantil)  donde la educación religiosa es obligatoria sí o sí. De la calle estrecha donde los borrachos pasan gritando y no puedes abrir las ventanas en verano, de las voces de los que juegan al fútbol en la calle a las 2 de la madrugada, el puto reguetón de los cojones, la tele de los de enfrente, que parece que en ese maldito bloque no se duerme en verano nadie antes de las 4 de la mañana o sus voces a mil decibelios (que no hablan, gritan) mientras se visten para salir. De la esquina donde en cuanto hace un poco de calor se reúnen una media de 17 a jugar a las cartas, contarse sus cosas (oh, sorpresa, a gritos) y zanganear con sus críos (que juegan, para variar, a gritos) hasta las mil de la noche.

Me alejo de los comercios petados, me alejo del tráfico, de tener que pagar una plaza de garaje y de no poder aparcar nunca en mi calle. De tener que andar un cuarto de hora para llegar a un parque infantil que siempre está hasta la bandera. De tener tan solo una piscina cerca (a 20 minutos en bus ¿¿lo es??) que está tan llena que ni se ve el agua.

Del calor pegajoso en el asfalto, de la cuesta que tengo que subir a pleno sol, de que no se vea el cielo. De un piso que se nos ha quedado pequeño, de tener los libros en el altillo, de no poder poner aire acondicionado, de no tener terraza, de tener un solo baño sin ventana. De no tener un trastero donde poner los juguetes, la bañera o el carrito de Minibere (y tenerlo a la vista o en casa de mis padres a 500 y pico kilómetros). De no tener un simple hueco para poner un acuario.

¿Darme pena a mí marcharme?

Pos mirusté…

viernes, mayo 28, 2010

Casi todo tiene un lado positivo. Quiero decir, relativizando, claro.

Vivo en un barrio donde cada día hay más inmigrantes. Vivo en un barrio colorido, vivo, cosmopolita, abierto 24h o casi. Hasta ahí, guay. Pero también vivo en un barrio ruidoso, superpoblado y donde el comercio tradicional se adapta a los nuevos habitantes, bien desapareciendo, bien vendiendo productos de menos calidad. Es lo que hay: a menos poder adquisitivo, vendamos zapatos de plástico, ropa de plástico.

En fin.

También tengo la suerte de tener un edificio enfrente bastante cerca. Tanto, que oigo la radio de los vecinos. Sí señor. Si los vecinos, además, se sientan a hablar a voces en el minibalcón, miel sobre hojuelas. Y si lo que tienen es atún-con-pan-atún-con-pan (reguetón) tol santo día con la ventana abierta y mis cristales retumban, pues viva y bravo.

En verano, los niños juegan al balón en la calle hasta las 12 de la noche o incluso más. Verano que yo sigo levantándome a las 6 para currar.

¿Qué ventajas tiene eso? Bueno, obligarme a mantener las ventanas cerradas hace que entre menos polvo y, por otra parte, para tapar el puñetero atúnconpan, me pongo yo música de la que tapa, es decir, rock o algo así, nada de baladitas. Y ahora estoy descubriendo la discografía completa de Rosendo, mirustúpordonde, que yo apenas si le conocía dos canciones.

Hoy Minibere ha cogido su micro rosa de Hello Kitty, su guitarra rosa de la susodicha (sí, es que estaba de oferta, copón), y se ha cantao y bailao un “Maneras de vivir” que al jevi poco le ha faltao pa que se le caigan lagrimones como sandías.

Todo tiene su lado bueno, os lo digo yo.

Por cierto, SE VENDE PISO.

viernes, enero 22, 2010

Son las 6 de la tarde y el pobre señor, entre reuniones y reajuste de horarios para comer, tiene más hambre que el que se perdió en la isla (que veía margaritas y se creía que eran huevos fritos) <<—mi padre, fuente de sabiduría popular. Quedamos en un restaurante cerca de mi algodonal y su hotel.

Ñam ñam arfs me va contando glups ñam despacito y con buena letra. Que si es una idea, que si hay que hablarlo, que de aquí lo mismo no sale nada… ñam ñam. Que por qué no como yo algo también, que si no ceno arfs glubs. Uy no, pa una vez que no me ciegan las tartas del sitio este y a estas horas, como soy taaaaaaaaaaan cool, me pido un solo con hielo.

Bla bla bla… ñam ñam… bla bla… ñam ¿quieres otra cosa? Bueno va, otro solo con hielo.

….Vuelta a casa…

A las 3 de la madrugada tengo los ojos como platos (tamaño ensaladera, pa ser más precisos) y la sensación de que, si me dan un par de maracas, soy capaz de cantar y bailarme el repertorio entero de Machín, las coplas del querer y un par de discos de Rammstein (maracas cover, por supuesto, que no es plan de perder el ritmo).

El jevi me mira, medio sopa, que acabo de despertarlo con mi decimoquinta vuelta. Levanta la cabeza a duras penas y refunfuña: Mññbss… descafeinado, copón. ZzzzzzZZZzzz.

sábado, agosto 22, 2009

Si hace unos años me hubieran dicho que iba a contratar a alguien para que me limpiase la casa, me habría echado las manos a la cabeza. Porque de toda la vida de dios, eso lo hace una en su casa y se tiene como una patena.

Y ahí que empezamos el jevi y yo nuestra vida juntos con mi bere-cerebro puesto en modo llevo-mi-casita-la-lará-larita. ¿Pero qué pasa cuando una no es ama de casa y se ha pasado 30 años de su vida estudiando y currando? Que no sabe ni coser un huevo, ni freír una pantalón y no digamos ya planchar un almanaque. (¿Eh? ¿que no es así? ¿¿entonces cómo??). Y eso de currar más horas que un tonto y seguir limpiando el baño y barrer cada día uffff… Na, que al final nos pasábamos el sábado limpiando como dos fieras y peleándonos a la par porque tú has hecho esto, no tú lo otro, pero qué has hecho aquí que está tó fatal, etc.

Se impuso pedir socorro, digo… ayuda. Y después de otras dos candidatas que en vez de limpiar parecía que viniesen a casa a tocar la bandurria (curioso, porque aquí ni hay acústica ni tenemos bandurria ni na, pero a algo vendrían aquí, digo yo, porque lo que era a limpiar…), vino ELLA.

Con el mismo cariño que le pusieron a la tía del relato de Cortázar su mote, nosotros le hemos cambiado el nombre a nuestra ¿chacha? ¿señora de la limpieza? Una nunca sabe qué es lo que toca ahora que sea políticamente correcto.

Rosa es una señora de un país del Este pequeñito, que recaló en Madrid sobre la misma época en la que lo hice yo. No se llama Rosa, pero dice que es que aquí nadie sabe decir su nombre verdadero. Es bajita, morena y un poco… esto… incómoda de ver. Habla como en las películas de espías rusos y empezó llamándome SEÑORRA BERRE, cosa que le dije que ni hablar, que Bere. Por lo que nos cuenta una compañera del jevi a cuya casa va una amiga de nuestra asistenta, entre el poco español que maneja y mi acento andaluz, no me entiende la mitad de lo que le digo (sigh) pero nos apañamos. Además, debe batir varios records de velocidad cada semana en casa: está menos de lo acordado (lo sé) pero lo limpia todo todo y cada jueves rompe algo distinto. Por todo ese cúmulo de cualidades, el jevi y yo la llamamos, cariñosamente, el troll.

Desde que tenemos a minibere, tenemos todo el cuidado del mundo en no asociar Rosa y Troll ni a nombrarla por el mote. Pero, como una vez dijo MI padre “esta niña ha salido de lista a su padre” (gracias, papá ¬¬) y hace un par de semanas, a la pregunta “pero minibere ¿dónde has dejado la muñeca? ¿la has perdido?” contestó “la ha perdido el troll, que se llama Rosa”. Y su padre y yo nos quedamos con las patas colgando. He de aclarar que minibere tiene dos años y medio. Ay madre.

Pues bien, el troll se ha ido de vacaciones un mes a su tierra. El jevi y yo hemos aprovechado para revivir nuestras experiencias de recién casados: sábados a discutir y a limpiar sudando como dos verracos.  Y así todo el mes de agosto. Ay madre. Llevamos TODO el día parriba y pabajo. No sabía que las bolillas de los ojos pudieran sudar, porque a mi me sudan hasta los pendientes. Me duele tó. No tenemos aire acondicionado, creemos que el termómetro ha huido por la ventana.

Ya no me acuerdo ni de cuando nos rompe cosas, ni de lo que nos pierde, ni de lo que estropea con la plancha, ni de que sé que está menos tiempo ni na de na. En cuanto la vea aparecer por la puerta ME LA VOY A COMER A BESOS.

¡VUELVE, ROSA, VUELVE! (SNIF)

jueves, julio 16, 2009

El Paraíso iba a ser esto, vida durante un tiempo, aire fresco, ocio, juegos, cenas fuera, ¡orgías! Minibere UN MES COMPLETO en casa de sus abuelos, remojándose las lorzillas en el Mediterráneo, apedreando patos en el parque con hojas de lechuga (sí, vale que se apedrea con piedras, pero es que ahojando patos queda mu raro).

La realidad: primera noche de sueño sin interrupciones en dos años y pico, primer día sin obligaciones, paz, relax. Resto de días echando de menos al minibicho tanto que estaba por coger al primero que pasase por la calle para bañarlo, darle la cena, contarle un cuento y cantarle al acostarlo. Todo esto tirándome de los pelos con el jevi por ver quién lo hacía todo, claro.

Así es que la triste verdad es que hemos estado más de una tarde a las 6 y media sentados en el salón sin saber qué hacer. Ya, vale, ya, pero en eso se tarda un rato y no es plan de estar un mes todas las tardes a 5 o 6 horas diarias. SEAMOS REALISTAS.

Al final hemos jugado a la Wii (ay mi brazo, ay) y, por no saber qué hacer… hemos acabado comprándonos un coche.

viernes, abril 03, 2009

Anoche estuve aquí. UFFF.

No sé por dónde empezar. Mayoría aplastante de chicos, todos de negro, mucha melena, minis a 10 euros y costo como pa superar el Everest en altura. Creo que si me hubiera tragado una bola de hashish me hubiera picado menos la garganta. En contra de todos los estereotipos, los jevis son la gente más cabal y educada que me he encontrado jamás en un concierto. Me pidieron perdón chorrocientas veces al pasar o si me empujaban, buen rollo a raudales, respeto, sonrisas. Y el que iba hasta las cejas de lo que fuese se limitaba a abrazar a los colegas, a bailar a su bola o a mirar a los demás diciendo: joder, tío, joder, sonriendo como un bendito. Hasta una chica vasca me cedió su sitio durante bastantes canciones: el segundo escalón de una escalerilla desde donde se veía todo :-)

Y ellos… ufffffffffffffffff. La caña.

Me compré unos cuernitos con luces. Salté, grité, canté. Me quedé afónica. Me duelen los gemelos de estar de puntillas, he dormido poco y esta mañana me moría mucho en el algodonal. Estoy medio sorda de un oído, me pican tanto los ojos que ya es dolor puro y duro. El izquierdo está rojo como un tomate (back in red: como el hipnosapo otra vez pero ahora en escarlata).

¡¡PERO MERECIÓ LA PENA!! :-D

P.D.: creo que al jevi le sigue pitando el oído izquierdo. A mí no me ha pitado en ningún momento: alguna ventaja tenía que tener estar acostumbrada a oír música a bastante volumen con cascos ear-in.

miércoles, enero 14, 2009

Entro en la web de GATA, veo conejitos abandonados monísimos y pienso que sería buena idea adoptar a cualquiera de ellos. Impulsiva que es una, se lo comunico inmediatamente a mi costi.

Cortipega de la conversación a través del MSN de curro a curro:

EL JEVI [10:32]:
ahi tambien nieva?
BERE [10:32]:
si
BERE [10:32]:
oye
BERE [10:32]:
viá adoptar un conejín
EL JEVI [10:32]:
ein????
BERE [10:32]:
que quiero adoptar un conejo
EL JEVI [10:32]:
de 18 años, rubia, con las tetas grandes
EL JEVI [10:32]:
espero
BERE [10:33]:
esto lo posteo, capullo

miércoles, diciembre 31, 2008

Pos eso, que le dije al jevi Nene ¿compramos un Monopoly? [¿A qué me recuerda a mí esto?]* y tal como habíamos ido a buscar al jodío Burrito Pepe del que minibere no se despega ni con agua fría, también nos trajimos el susodicho juego del Carrefour.

Toda la semana una pereeeezaaaa... y el último día me dió por sacarlo. Abueli-bere, mamá-bere, papá-bere y el jevi. Ain que yo no sé jugar a esto, ain hija qué cosas tienes, con lo torpe que está una... (abueli y madre en modo me-quejo-de-lo-mayor-questoy ON). Bueeeno, ya que el jevi y yo somos los únicos que sabemos jugar, habrá que tener paciencia.

Y repartimos el dinero. Y tiramos los dados riqui riqui ris clic clac clec. Ain... ¿lo compro? Lo compro... ain... que yo no sé... ¿pongo una casa? Y nos fuimos repartiendo las calles. Y no había manera de juntar tres del mismo color cagonsanpeobendito. Y me quedé afónica de negociar, hacer ofertas y tentar. Mamá-bere llegó a decirme que si volvía a pedirle que me vendiera el Paseo del Prado me mandaba al mencionado paseo de un patadón, seguida del tablero del juego y toas las piececitas (y eso es mucho, teniendo en cuenta que estábamos a 500 y pico kilómetros del sitio). El jevi el mu capullo no soltaba calle si no era por un pastón imposible y dos calles a cambio (anda ya y así te comas tu Calle Fuencarral con patatas). Me inflé de comprar, de poner casas... y de perder todo el dinero que tenía. La partida terminó a las 2 de la madrugada.

Yo en bancarrota.

El jevi con tres miserables billetes de cuatro perras.

Papá-bere habiendo abandonado hacía una hora y pico.

Mamá-bere y abueli... con casi todos los billetitos de color disponibles en la caja, chorrocientas casas, no sé cuantos títulos de propiedad y ji ji ji fíjate si yo ni sé ji ji ji.. ain ¡a ver cuándo jugamos otro día!.

Cagontóya con las generaciones anteriores.

 

* [Mayo 2000, el jevi en el talgo, yo en casita, vía teléfono móvil: Nene ¿y si nos casamos?]

Pss pss sgueme
Bereni-C reloaded

Marcas de ganaderos
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