Mira que hay gente a la que se le llena la boca hablando de AMISTAD, y no me canso de sacar el tema. Y es que me cabrea especialmente que la gente venda cosas que no son ciertas. Entendámonos: yo tengo amigos a los que quiero muchísimo y doy por supuesto que ellos a mí también, son pocos, pero lo son. Lo que me indigna es la desvergüenza de llamar "amigo" al primero que pasa colgándole la etiqueta y su correspondiente responsabilidad. ¿Ein? ¿yo? Perdona, pero si apenas nos conocemos. Pues sí: TÚ eres EL ELEGIDO. Y bueno, pues no sé, supongo que serán afinidades, o flechazos pero... pero no. Normalmente este tipo de gente que te quiere de repente y hace grandes aspavientos luego pop desaparece en un abrir y cerrar de ojos, lo mismito que apareció.
Desde que llegó minibere todo mi universo se ha puesto patas arriba, como si un toro hubiera entrado en una tienda de espejos. Ya no podemos quedar a las horas de antes, ni para hacer las mismas cosas. Tenemos que organizarnos según sus horarios, dependemos de si podemos dejársela a alguien (que es prácticamente NUNCA, ains). No me quejo, estamos encantados y somos felices como perdices: las endorfinas y el amor por el cachorro nos tiene en una eterna burbuja donde suenan Enya y Hevia alternativamente y babeamos cual perro de Paulov al oír la campanilla cada vez que nos llama. Pero bueno, a lo que iba: el no poder entrar, salir y estar disponibles como antes, no significa que seamos otras personas. Seguimos siendo los mismos, pero más ocupadillos.
Ni que decir tiene que seguimos en contacto con los amigos de verdad. Y tampoco el contacto importa tanto, que no hable o vea a alguien no quiere decir que le quiera ni una mijita menos.
¿Pero qué ha pasado con esos AMIGOS que se colgaron del cuello? Bueno, pues que cuando ya no estás ahí para oír sus chorradas full-time (porque, BINGO, precisamente son personas que se pegan a cualquiera que pase sin que de verdad les importes un carajo, sólo quieren que les escuches sus penas, teorías conspiratorias, "logros", etc.; hacen como que te escuchan PERO en realidad pasan, por eso cuando los necesitas de verdad te dejan tirado), que cuando no les mandas mensajes de aliento; no lo dejas todo, bebé incluido, para oír su última gilipolluá (tonterías de niños de colegio) o no puedes quedar tres veces, YA NO ERES SU AMIGO. Hala. Eso es amistad, sí señor.
También está la otra variante y es que encuentren otro iluso que les venga mejor para derramar su "amor" sobre él. Entonces desaparecen del mapa de golpe y porrazo y te dejan como un imbécil esperando para quedar, para el café o para acompañarlos donde te pidieron, a ti que ya habías hecho esos planes y que dabas por supuesto que érais amigos.
Y un último caso: los que te necesitan 100% (y se lo das) pero cuando ya no, ay, si te he visto, no me acuerdo...
Así es que lo bueno de tener menos tiempo y ser menos de juerga y más de tapas en terracita o quedada en casa con la Wii, es que se les ha visto el plumero enseguida a todos los "ay amigo de mi alma cuánto te necesito". Jate tú, una consecuencia de tener hijos que no había previsto.
Cosas veredes, amigo Sancho.
P.D.: Gracias de nuevo a los que os venís a tomar una cervecita a horas indecentes por la mañana o por la tarde, adaptándoos a nuestras condiciones. Y a ver cuándo quedamos que hace un webo que no nos vemos.



Abro la revista del Círculo de Lectores y a mitad más o menos me encuentro con su jeta. Porque este señor no tiene cara, no, tiene una jeta de cemento armao.



