La mayoría de las veces me gusta recibir comentarios. Agradezco que alguien se tome la molestia de dejar su opinión (siempre que esta sea que soy la más guapa, la más lista, la más alta y las más mejor). Quiero aclarar, pa no andar dándole vueltas, que no suelo contestar. No es que dé igual ni que pase ni que la abuela fume: es que me da una pereza…
Cuando no tenía a Minibere, todo el monte era orgasmo. Es decir: llegaba a casa, tiraba los zapatos y me despanzurraba en la silla del ordenador a navegar como guarro en charca.
Ahora llego a casa y me quito los zapatos. Hasta ahí todo igual. Y luego… recoge, lavadora, tiende, mueve, baña a minibere, vigila cena, cepilla dientes, lee cuento, arrulla, cena tú, recoge un poco más y, por fin, a las 10 de la noche, siéntate ante el portátil (mira, eso también ha cambiado).
Teniendo en cuenta que no puedo con mi alma y que tengo una autonomía aproximada de una hora (dos o tres, forzando a máximo) y que al día siguiente me levanto a las 6 y 20, pues blanco y en botella: horchata.
Comento poco porque estoy cansada y tengo poco tiempo para hacer más cosas. Cuando comento lo hago porque me apetece y no me considero obligada ni a visitar ni a comentar en blogs de gente que me lea. Aquí se viene con plena libertad y por gusto, no por obligación ni hay que “cumplir” ni hay compromisos, como las visitas familiares. Ni yo te enlazo a ti si tú me enlazas, ni qué poco me gustas pero te hago la pelota para que vengas. (Ay si yo os contara lo que he sabido por ahí en ese sentido).
En resumen: que gracias por leer y por comentar. Que leo muchos blogs, navego, busco información, busco curro, actualizo el blog, me voy al facebook… pero que la mayor parte del tiempo leo y poco más. Estoy demasiado cansada hasta para pensar o contestar o participar como comentarista aquí en otros blogs (y eso que leo varios que me gustan muchísimo). Que ello me genere más o menos tráfico o lectores… pues como que no veo por qué habría de importarme. Ni que esto fuera una empresa o me dieran un premio por número de visitas.
Así es que Ana, aquí tienes respuesta a tu comentario, pero extendido. Y vaya también la misma para quienes han esperado algo parecido.
No obstante, intentaré manifestarme cuando pueda.
Y esto, señores, es lo que hay.