miércoles, octubre 24, 2007

Me prometí que no volvería a pasar por ello. Por eso empecé a buscar otro trabajo. Y creo que lo he encontrado. ¡Y ahora estoy aterrada! En fin... ¿quién dijo miedo?

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El nacimiento de un hijo no sólo cambia los hábitos, los horarios, la alimentación, el sueño... También redistribuye prioridades (o debería). Te das cuenta de que hay cosas que no es que no tengan importancia, es que no merecen ni un pensamiento. Otras, sin embargo, aparecen como una revelación.

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Ahora soy otra persona, o no. La fábula del escorpión y la rana puede que no sea un axioma. Quiero creer que he cambiado, aunque arrastre la ciudad conmigo, según Kavafis reinterpretado por Lucía Etxebarria.

Soy más valiente, menos sumisa, más combativa.
Ahora ya no lloro.
Soy feliz.
Y ahora me gusto más. :-)

2 comentarios:
  • 25/10/07 15:15, Alex dijo...

    Que bien verte tan contenta :D
    Suerte con el nuevo curre!

  • 27/10/07 11:01, Zuviëh dijo...

    Me alegro, pero sigo en mi guerra particular de no me gustan los críos y no quiero tenerlos. :P

Pss pss sgueme
Bereni-C reloaded

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